«Al principio, me costaba más crear y cantar en español que en inglés»

Manuel Villalba./Javier Carrión / AGM
Manuel Villalba. / Javier Carrión / AGM

Manuel Villalba Cantante de The Lawyers

MINERVA PIÑERO

Manuel Villalba pasaba más tiempo en el claustro de La Merced que dentro de las aulas. Abogado y músico, su voz entona las canciones de The Lawyers, grupo de pop que nació durante uno de los largos descansos de biblioteca de cuatro estudiantes de Derecho que soñaban, entre cervezas, en convertirse en una banda. Aunque no tocaban ningún instrumento, el esfuerzo de los jóvenes por aprender a componer dio sus frutos: el próximo 5 de diciembre presentarán en la Sala Rem 'Los años de luz', su segundo disco.

-¿Escribe primero las letras o los acordes que las acompañan?

-Los acordes, la parte que más me cuesta plasmar. Cuando la música aparece en mi cabeza, intento buscar las notas en la guitarra. Después, incorporo las letras.

-¿Nacen basadas en hechos reales?

-La mayoría de las veces no. Aunque en ocasiones parto de experiencias personales, normalmente las escribo pensando en las palabras que quiero utilizar para que el resultado quede bien, no siempre existe una historia detrás. Como sostiene el gran Iván Ferreiro: «No significa nada, pero suena genial».

-Antes se atrevía a cantar en inglés. ¿Por qué ya no?

-Lo hacía porque era más fácil disimular el fondo de las letras. Al principio, me costaba más crear y cantar en español que en inglés, ya que me daba reparo que la gente entendiese las melodías de amor o de experiencias personales, pero me he dado cuenta de que prefiero el español. Con el paso del tiempo, después de sacar el primer disco, 'Segunda B', y de despojarme de los miedos, se convirtió en la lengua oficial y exclusiva del grupo. En 'Los años de luz', el nuevo álbum, no hay ninguna canción en inglés.

-¿A qué hacen referencia esos años de luz?

-A lo rápido que pasa el tiempo. El grupo se fundó en la Universidad, cuando éramos un grupo de chiquillos a los que nos encantaban las tascas y las fiestas, cuando no existían las preocupaciones laborales. Ha nacido de la nostalgia que nos deja la época de luz.

-¿Qué rescataría de aquella etapa?

-El tiempo libre y la falta de responsabilidades, lo que define a la juventud. No somos tan viejos, pero podríamos dedicar más tiempo a la música con unos cuantos años menos.

-¿Y qué le ha aportado la experiencia?

-La precisión en la música, llevar el sonido por el camino adecuado y dejar de guiarme exclusivamente por la inercia. Personalmente, los años me han regalado cierta sabiduría para vivir.

-¿Un concierto memorable?

-Cuando representamos a España en la clausura de las Olimpiadas Culturales en Nottingham hace cinco años, un viaje que fue aprobado por la Comunidad. Hicimos cuatro conciertos en diez días, y hasta vino una limusina a recogernos.

-¿Y uno que prefiera olvidar?

-Un concierto en la Fnac en el que canté a capela porque Juan, el guitarrista, pisó el afinador y desactivó el sonido. No sabía el tono que estaba dando, ni tenía el apoyo de la guitarra, ni escuchaba mi propia voz. Quise que la tierra me tragase.

-Después de una década pisando escenarios, ¿existen los nervios?

-Nunca dejaré de sentirlos. Como me preocupa hacerlo bien y que el público responda, la inquietud siempre me aborda antes de salir al escenario.

-¿Cómo se tranquiliza?

-Desde que empezamos a tocar hace una década, con un abrazo conjunto y una cerveza en la mano. No solo somos músicos, también amigos.

-¿Ha sido difícil mantener a The Lawyers unidos tantos años?

-De los cuatro originarios, seguimos tocando tres. Nuestro batería cambió de cuidad por motivos laborales. Después, decidimos añadir otro guitarrista. Si en el transcurso de la vida es bastante difícil mantener a los grupos de amigos de la infancia, que una banda de música salga a flote lo es más. En el grupo tenemos una ley inquebrantable: quedar, como mínimo, dos veces a la semana en el local de ensayo. Es necesario esforzarse por sacar tiempo.

-¿Se plantea formarse profesionalmente?

-De momento, me mantengo al margen. The Lawyers no se fija tanto en la forma, sino en el espíritu. Somos cinco treintañeros que siguen haciendo lo que les gusta, que se preocupan por crear melodías que sean frescas y fáciles de tararear. Transmitir cosas de forma sencilla sin dejar de divertirnos es nuestro único objetivo.

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