«La primera vez que cogí unos bastones no pude sentirme más patosa»

Sandra Ribes.
Sandra Ribes. / G. Carrión / AGM

Sandra Ribes. Campeona de marcha nórdica

MINERVA PIÑERO

Ligera y con paso amplio, Sandra Ribes dedica dos horas diarias a sus entrenamientos de marcha nórdica, disciplina deportiva en la que subió a lo más alto del pódium de la categoría promesa en el último encuentro nacional celebrado el pasado abril en Huelva, competición en la que también se colgó la medalla de bronce en la clasificación general. Con tan solo 18 años, la joven marchadora se enfrentará a su próximo desafío en Mallorca, ciudad en la que sus bastones la acompañarán a lo largo de quince kilómetros representando a la selección murciana el 14 de octubre.

-¿Qué le impulsó a practicar un deporte tan peculiar?

-Fue por culpa de mi madre. Como es instructora y árbitro de marcha nórdica desde hace siete años, para recuperarme de una lesión, me propuso retomar mi forma física entrenando con ella. En aquel momento, pensaba que era un deporte muy aburrido: no había gente joven, nunca lo había visto televisado y creía que ni siquiera te cansabas practicándolo. Prefería pasar el tiempo trepando por las paredes de escalada o agotando mi energía durante las carreras populares, en las que participaba como atleta.

-¿Recuerda la primera vez que utilizó los bastones?

-Perfectamente. Fue en la playa, con mi madre, y no pude sentirme más patosa. Estaba acostumbrada a observar su grupo de entrenamiento, un equipo que posee una técnica muy elegante, y me sentí hasta avergonzada por todas las correcciones que tuvieron que hacerme.

-¿Cómo se entrena en el caluroso sureste español un deporte que nació en el norte de Europa?

-En Murcia no tenemos los verdes paisajes de los países nórdicos, pero existen ciertas rutas que me gustan. Cuando quiero entrenar con desnivel, por ejemplo, subo y bajo el camino de El Relojero y, cuando busco hacer muchos kilómetros en llano, sigo la mota del Río Segura. Intento ejercitarme todos los días, ya sea por mi cuenta o con los preparadores físicos.

-¿Es más agotador correr o marchar?

-Aunque parezca lo contrario, actualmente me fatigo mucho más en las competiciones de marcha nórdica que durante los entrenamientos que realizo corriendo. Mientras que en el primer caso pones en funcionamiento tanto el tren inferior como el superior, en el segundo solo trabajas con las piernas. En la marcha, el grupo muscular que trabaja es más amplio.

-¿Esperaba colgarse la medalla de oro en el campeonato nacional?

-Nunca me lo imaginé. Es un deporte en el que realmente soy novata, solo llevo dos años, y fue una sorpresa tanto para mí como para mi familia. En aquel campeonato, estaba tan nerviosa que tuve que empezar a calentar antes del amanecer. Lo que más me llamó la atención fueron los equipos internacionales que asistieron al evento, como el de los italianos, deportistas que compitieron totalmente uniformados. Mientras que en España aún tiene un carácter familiar y cercano, en otros países es una seria disciplina.

-¿Mejor tener mucha frecuencia o una amplia longitud de zancada?

-Normalmente, se busca la longitud de zancada, no como en la marcha atlética, en la que es preferible realizar pasos más rápidos. A nivel técnico, es un deporte muy difícil y, en las carreras, no puedes parar de pensar en un sinfín de detalles, ya sea realizar correctamente el movimiento de los brazos o marchar con una postura medianamente erguida.

-¿Cuál es la competición que más ha disfrutado?

-Por la zona de prados y pastos en la que se realizó, me quedo con una de mis primeras competiciones, organizada en Aranjuez. En aquel momento, solo había marchado en Cartagena, donde la competición fue en un paisaje mucho más seco. Para el deporte, siempre prefiero espacios abiertos con vegetación. Como suelo recorrer más de diez kilómetros, en los eventos he podido observar los horizontes de ciudades como Huelva, Álava, Granada y Elche.

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