Ros y los presuntos cohechos y 'cohechitos'

José Ros, muy sonriente, el pasado viernes, a su llegada a la Ciudad de la Justicia para declarar por presunto cohecho./Nacho García / AGM
José Ros, muy sonriente, el pasado viernes, a su llegada a la Ciudad de la Justicia para declarar por presunto cohecho. / Nacho García / AGM

Durante los años que estuvo en la política activa, el hoy exconcejal acaparó un enorme cúmulo de rumores sobre corruptelas, algunas ya hoy descartadas por la investigación judicial; otras, no. Ni la comunión de su hija la pagó Cespa, ni le invitaron a viajar a Dubai y Nueva York, ni le 'tocó' 42 veces la lotería.Sin embargo, acumula un gran patrimonio a nombre de una firma de su mujer y dos empresarios le acusan de pedirles comisiones

Ricardo Fernández
RICARDO FERNÁNDEZ

El 1 de agosto de 2014, alguien con nombre de mujer se avino a poner negro sobre blanco y a presentar en el Registro de la Fiscalía Superior de la Región un buen número de las muchas informaciones y rumores que, desde hacía años, circulaban en torno a la figura del entonces concejal delegado de Limpieza Urbana y Gestión de Residuos del Ayuntamiento de Murcia, José Ros Mayor. 'Mercedes', pues así era como firmaba la anónima denunciante -o el denunciante, cualquiera sabe-, ofrecía datos de un «viaje de superlujo» a Dubai, con escala en Amman (Jordania), que el edil habría realizado junto a un abogado y buen amigo suyo y que supuestamente había sido costeado por una firma adjudicataria de grandes contratos municipales. Refería otras vacaciones en Nueva York y DisneyWorld (Orlando) junto a otro empresario vinculado a adjudicaciones públicas, con sus respectivas familias. Y hablaba de la comunión de la hija del concejal, celebrada por todo lo alto en un hotel de Murcia y que también habría sido financiada por una concesionaria de servicios municipales. Apuntaba a una colección de relojes caros, presuntamente procedentes de regalos de empresas... Daba nombres de hombres de paja y testaferros... Ofrecía información sobre peticiones de comisiones... Desvelaba intereses ocultos tras proyectos tan relevantes como el 'Cluster Medioambiental'... Relataba las presiones del edil a los técnicos e incluso a compañeros de Corporación...

«Si tiran del hilo... la sorpresa será mayúscula», concluía el escrito.

Curiosamente, solo un mes más tarde, el 2 de septiembre, el entonces portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Murcia, Pedro López, hacía llegar su propia denuncia a la Fiscalía, resultado de las gestiones e investigaciones que él mismo, con el auxilio de algunos de sus compañeros de grupo, había efectuado en torno a Ros.

El portavoz socialista fue quien descubrió que sus bienes, entre ellos un BMW X6, figuraban a nombre de una mercantil de su esposa

El socialista llevaba ya un tiempo con la mosca tras la oreja en lo referente al concejal popular, sobre todo desde que intervenciones telefónicas, registradas con motivo del 'caso Brugal', permitieron escuchar al empresario alicantino Enrique Ortiz refiriéndose a Ros como «el verdadero hombre de confianza de Miguel Ángel (Cámara)».

«He estado comiendo hoy con la mano derecha del alcalde», decía Ortiz a su interlocutor, en una época en la que se encontraba en plena vorágine de contactos presuntamente dirigidos a adjudicarse la Línea 1 del tranvía de Murcia.

A Pedro López le llamó la atención además que alguien que llevaba tanto tiempo ocupando un cargo político, nada mal remunerado, por cierto, solo declarara tener un viejo coche a su nombre. Ni casa, ni nada. Y ello a pesar de que era 'vox populi' que se había construido un 'casoplón' de tres pares de narices en la urbanización Torreguil.

La clave para avanzar en el esclarecimiento de sus sospechas le llegó una tarde en que entró en el aparcamiento subterráneo de la Glorieta y, aparcado junto a su cascado Audi, observó un espectacular BMW X6 en una de las plazas reservadas a los miembros de la Corporación. Se estaba preguntando quién manejaría semejante cacharro cuando se apercibió de que había alguien dentro. Era Pepe Ros.

López memorizó la matrícula y, tirando de ese hilo, averiguó que el vehículo estaba a nombre de una sociedad, Gilmar SL, en la cual figuraba como administradora única la esposa del concejal, Carmen M.G.. No tardó en averiguar que también la finca de Torreguil figuraba como propiedad al 100% de esa mercantil. Aquello le sonó a sociedad instrumental para camuflar los bienes, y así se lo trasladó a los fiscales.

Tirando de los datos contenidos en ambas denuncias, la anónima y la de Pedro López, la Fiscalía Superior realizó una investigación que le llevó, hace dos años, a interponer una denuncia en el juzgado, contra José Ros y su mujer, por un presunto delito de cohecho. Había averiguado que la firma Gilmar, sin actividad aparente, había ingresado en los últimos años más de 200.000 euros procedentes de empresas relacionadas con la Concejalía de Limpieza Urbana y Gestión de Residuos. Los pagos corresponderían a supuestos servicios de asesoramiento prestados por esa mercantil, aunque el Ministerio Público sospecha que pudieron tratarse de abonos de comisiones por adjudicaciones de contratos públicos.

Pero, además, los fiscales cuentan con el testimonio de dos empresarios, impulsores de una estación suministradora de gas natural para vehículos en Era Alta, que afirmaron -y más tarde lo ratificaron en el juzgado- que José Ros les pidió una comisión a cambio de que los camiones de la limpieza viaria y de la recogida de residuos repostaran en esas instalaciones. «¿Y qué va a haber para mí?», les habría interpelado directamente.

Estas imputaciones, unidas a los pagos realizados a Gilmar SL por empresas vinculadas a la Concejalía, constituyen el principal motivo de preocupación para Ros y su esposa, que este viernes declararon como imputados por un presunto cohecho.

Otras sospechas, sin embargo, se han desinflado con el transcurso de la investigación judicial. La Guardia Civil ha constatado que el importe de la celebración de la comunión de la hija de José Ros y Carmen M.G. se pagó, no por la firma Cespa -como se sostenía en la denuncia anónima-, sino con una tarjeta de crédito vinculada a una cuenta del matrimonio. Lo mismo que ocurrió, por otro lado, con los viajes realizados a Dubai y a Nueva York. Con lo cual esa línea parece quedar definitivamente cerrada.

Y en lo referente a 42 movimientos registrados en las cuentas de la pareja, que despertaron la atención de los agentes de la Policía Judicial al figurar todos ellos con el concepto 'Gestión de cobro loterías y quinielas', la entidad bancaria acabó confirmando que se trataba de un simple error, con lo que también se disiparon las sospechas de una supuesta vía de blanqueo.

En su declaración del viernes, asesorados por el letrado Mariano Bó, los dos investigados rechazaron el cobro de comisiones y aseguraron que los ingresos de Gilmar SL se correspondían con trabajos reales efectuados para diversas empresas.

Fuentes próximas al caso señalan que los representantes de estas mercantiles han sido llamados a declarar por el juez, con el fin de que ofrezcan explicaciones sobre las razones de esos pagos. No se espera, desde luego, que nadie reconozca haber pagado comisiones, tal como está redactado el delito de cohecho, que castiga tanto al que entrega la dádiva como al que la recibe.

Y hasta aquí, que se sepa, ha llegado la investigación sobre las presuntas andanzas de José Ros en sus tiempos de concejal del Ayuntamiento de Murcia. Básicamente con estos mimbres deberá el magistrado Augusto Morales armar su resolución final: la que exculpará definitivamente al más controvertido de los ediles de Cámara o lo conducirá de camino al banquillo.

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