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ALBACETE - ALICANTE - MURCIA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Opinión

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Hace años, al calor de la 'ola ladrillera' que lo devoraba todo y a todos parecía convencer, un grupo de murcianos concienciados no se dejaron engañar por los relumbrones de aquella quimera, y denunciaron en la calle, ante la incomprensión casi general, que todos aquellos oropeles eran pan para hoy y hambre para mañana.
Que aquel 'tsunami' estaba corrompiendo a un sistema político que se dejó embaucar con gusto. Que semejante crecimiento económico insostenible, hecho a medida de determinados intereses, estaba perjudicando al frágil medio ambiente murciano. Hoy, años después, con la economía española (y sobre todo la murciana) hecha añicos, con casi la mitad de los alcaldes imputados o con procesos judiciales abiertos y con muestras evidentes de la malísima planificación realizada, todos aquellos que entonces ignoraron, vapulearon, o incluso acusaron a la plataforma 'La Región de Murcia no se vende' de perjudicar la imagen turística y la economía de nuestra tierra, deberían pedir perdón y reconocer que aquellos locos estaban en lo cierto.
Deberían asumir un error histórico, una falta moral, primero con el pueblo murciano, pero también con todos aquellos que se patearon calles y plazas, empapelaron paredes y recorrieron urbanizaciones de forma desinteresada para señalar lo equivocado de semejante estafa.
El diagnóstico de aquellos 'locos', de aquellos 'hippies' de 'Murcia no se vende' no pudo ser más acertado, demostrando que los locos eran otros, los que no por casualidad se han ido de rositas sin asumir responsabilidad alguna mientras esta plataforma, acicate de todos aquellos errores que hoy lamentamos, merece un sincero reconocimiento de la sociedad murciana.

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