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El súbito ataque de ecologismo que sufre el gobierno de la colonia británica de Gibraltar ha servido a su jefe, Fabián Picardo, para dar por roto el acuerdo de 3 de agosto con los pescadores de la bahía de Algeciras en las disputadas aguas territoriales. Invoca el ejecutivo un informe técnico acerca de eventual sobrepesca. El acuerdo era un arreglo sensato, provisional y en el nivel adecuado y su cancelación abre un periodo más complejo si los pescadores persisten en trabajar como lo han hecho secularmente. El Ministerio de Asuntos Exteriores, que se mantuvo correctamente en el marco jurídico apropiado, sin hablar nunca directamente con la autoridad del Peñón, ha hecho lo adecuado remitiendo una nota de queja a Londres por el cambio de actitud. No está bien claro por qué el señor Picardo procede como lo hace y si aumenta la tensión y hay complicaciones suya será la responsabilidad. Por lo demás, si bien los pescadores tienen el sincero y debido apoyo del lado español, no pueden esperar una mediación de don Juan Carlos, que estaría fuera de lugar. Madrid habla con Londres sobre Gibraltar. Como siempre y como debe ser.

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