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El cierre patronal de la NBA nos debe hacer reflexionar sobre la actual situación económica. El tema principal de la disputa es el reparto de los ingresos que genera. De momento, todo está en punto muerto. Los jugadores querían la mitad de los ingresos. La patronal, esos multimillonarios que juegan con sus 'afroamericanos' como cromos, no está dispuesta a dar más del 47%, resumiéndolo mucho. ¿Es lícito que un sindicato de trabajadores exija unos ingresos mínimos sobre el total recaudado?
A diferencia de otros gremios, el de los jugadores de la NBA es totalmente heterogéneo, con infinitas diferencias internas, desde las superestrellas multimillonarias a temporeros con contratos de diez días. ¿Es lícito que un patrón se niegue a gastar en jugadores la mitad de lo que ingresa? ¿Quién se acuerda de los miles de personas que viven de este negocio? A fin de cuentas, la única manera de ganar, en muchas ocasiones, es no jugar. Pero que no se nos olvide que en la NBA, como en la vida, un multimillonario de verdad es el que se compra un yate sin preguntar ni siquiera, por curiosidad, el precio. Y el resto, todos nosotros, a fastidiarnos.

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