Cuenta la leyenda que la noche del 22 de noviembre el infante Don Alfonso, aquel que la historia bautizaría como Rey Sabio, «acampó sus huestes en las tierras ocupadas hoy por el Santuario Patronal». Allí rogó a la Virgen de las Huertas las fuerzas suficientes para hacerse con la alcazaba lorquina.
Tras una dura batalla el Infante logra que el Alcayde del Castillo baje hasta la puerta y se postre a sus pies y le entregue las llaves de la fortaleza. «En las almenas, en las torres, en las murallas, las banderas de Castilla, de León y el estandarte con la Cruz se despliegan en la mañana del 23 de noviembre, anunciando que el bastión inexpugnable de Lurqa ha sido tomado, que es castellana y es Lorca, que las tropas de Alfonso han vencido».
Rememoraba así, anoche, el alcalde, Francisco Jódar, esta historia que es «leyenda», porque no hubo «lucha, ni milagro», ni «estrategia, ni batalla», y tan siquiera se cree que tuvo lugar en noviembre. Sin embargo, dijo, cada San Clemente los lorquinos «volvemos a recordar las leyendas legadas por nuestros antepasados».
Las vísperas del día del Patrón, volvieron a ser momento para «reconocer a personas y colectivos», que han demostrado «su implicación con Lorca y con sus vecinos». El primero en recibir su diploma de servicios distinguidos fue Juan Valverde Pérez, del que se destacó su «vocación de servicio a los demás y su contribución al deporte».
La distinción a la bordadora lorquina la recogió Lorenza María Navarro Sánchez, en representación de las bordadoras lorquinas. El comisario del Cuerpo Nacional de Policía de Lorca, Francisco de Paula García Vélez, recibió el diploma de servicios distinguidos concedido al Cuerpo Nacional de Policía; y Visi Pérez Rojas y Cati Jódar Tobal, presidenta y presidenta fundadora de la Hospitalidad de la Virgen de Lourdes, recogieron su galardón.
El diploma de servicios distinguidos, a título póstumo, a José Resines Tolosa, le fue entregado a su viuda, Ana Martínez Martínez; y Rosario Camacho López, en representación de los rezaores, recibió la distinción de la Ciudad de Lorca a los rezaores del Vía Crucis lorquino.
Otros galardonados con el diploma de servicios distinguidos fue el Consejo de la Juventud, que recibió su presidente, Agustín Llamas Gómez; y, a título póstumo, Rafael Rossell Cebrián, que fue director de la Banda Municipal de Música de Lorca. Su distinción la recogió su viuda, Pepita Toledo Salort.
Hijos Predilectos
Uno de los momentos más emotivos fue el homenaje que se brindó a Francisco Cayuela Sánchez y Emilio Felices Barnés, los dos grandes maestros del bordado lorquino de los Pasos Azul y Blanco. El título de Hijo Predilecto a Emilio Felices lo recogió su hijo, Antonio Felices Iglesias, y en representación del Paso Blanco su presidente, Juan Andrés Ibáñez Vilches.
El título a Francisco Cayuela Sánchez lo recogió en representación de la Hermandad de Labradores, Paso Azul, su presidente, José Antonio Ruiz Sánchez. Al término del acto, el alcalde felicitó a los galardonados, y afirmó que «como Alfonso X, como nuestros antepasados, sigamos teniendo los pies sobre el suelo. Sigamos poniendo nuestra ambición en el cielo. Y, sobre todo, sigamos permitiendo a nuestro corazón que nos invada de vida. Porque somos de Lorca y nada nos puede detener».