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U GT ultima los preparativos del Congreso y él la presentación de su candidatura. Sí. Antonio Jiménez presentará candidatura a la secretaría general de UGT. A mí me mueve la fuerza del cariño y el respeto. Si hay más, habrá más. No obstante, lo cortés no quita lo valiente y su decisión lo es.
En primer lugar, porque supone un compromiso con el futuro de los trabajadores de nuestra Región en un momento donde hay que trabajar duro para que no sean éstos los que sigan pagando la crisis generada por la derecha económica y política (políticos adiestrados por economistas de derechas, militen en el partido que militen).
En segundo lugar, porque lleva aparejada la responsabilidad de administrar el legado de cien años de sindicalismo socialista en un momento en que la izquierda vive sus horas más bajas en nuestra región que, a su vez, no vive las mejores.
Porque desde la izquierda libertad es compromiso; cuando sale el sol y cuando llueve.
Sí. Porque hoy más que nunca, creo que es necesario evidenciar ese compromiso. Cuando todas las campanas mediáticas anuncian el final de las ideologías, el triunfo del pensamiento débil, el avance del pragmatismo sindical dependiente, es necesario utilizar las gargantas para hacer oír unos valores diferentes: Porque se puede, porque sabemos que es posible. Si, nosotros podemos.
Quienes defienden la inexistencia de izquierda y derecha basan su argumento en la utilización de los mismos instrumentos para la creación de la riqueza. Olvidan que, aún admitiéndolo, lo que nos ha diferenciado siempre no es eso, sino la forma de repartir esa riqueza. Los sindicatos, de esto, lo sabemos casi todo.
Repartir es trabajar para conseguir la igualdad. Y cuando hablamos de igualdad desde la izquierda no hablamos de clones, ni de un mismo color de piel, ni siquiera de un mismo salario. Hablamos de oportunidades.
De forma gráfica, mientras la derecha se interesa por un reparto desigual de la tarta, la izquierda lo hace por ampliar su tamaño y el número de comensales.
Probablemente la disparidad nazca de la diferenciación de valores y objetivos finales, en tanto, que quienes militan en el conservadurismo pretenden ganar el cielo, otros nos conformamos con hacer más habitable la tierra.
La Obra que conforma su pensamiento, les ha dicho desde sus púlpitos que han de ganarse el cielo dando de comer al hambriento con las sobras de su mesa. Nosotros, mucho más prosaicos, nos conformamos con habitar la tierra, trabajando por que todos tengan el empleo con el que ganarse el sustento.
¡Claro que hay diferencias!, ellos predican visitar al enfermo, por eso reducen los recursos destinados a la sanidad, cuando desde la izquierda entendemos como prioritaria la necesidad de extender la cobertura de las prestaciones sanitarias.
Necesitan aumentar las diferencias culturales, porque de esa manera podrán enseñar al que no sabe. Es lógico, por ello asfixian la enseñanza pública y apuestan por la privada pagada por todos. Desde la izquierda opinamos humildemente que la educación es un bien mínimo e irrenunciable.
Predican que hay que dar posada al peregrino. Por ello requieren inmigrantes desesperados que, de paso, trabajen sus tierras por un trozo de pan. A quienes militamos en la izquierda nos gustaría, sin embargo, evitar que nadie tuviera que peregrinar, abandonando su mundo para poder sobrevivir. En todo caso y aunque nos condenemos, creemos más honrado darles un salario justo y un hogar para vivir.
Por fin, su prueba del algodón reside en enterrar a los muertos... Los de otros, naturalmente. Son muy dolorosos los datos que todavía reflejan que son muchos los tajos donde resuenan los ecos del poeta: «Temprano levantó la muerte el vuelo, temprano madrugó la madrugada, temprano estás rodando por el suelo».
¡Naturalmente que hay diferencias! Eso sí, si existe Dios, que nadie se queje luego si nos sientan a su izquierda.
No es mal sitio ¿verdad?, al menos para vivirlo en la tierra.
Sí. Pero además de vías alternativas para expresar la diferencia, la sociedad exige espacios comunes por donde avanzar conjuntamente. En definitiva, personas como Antonio Jiménez, con sentido común, capaces de maniobrar el cambio de agujas cuando haga falta, con firmeza, pero no por sistema. Capaz de expresar la discrepancia sin distorsionar las formas.
Antonio es un claro exponente de lo que es el respeto al fondo y las formas éticas en la vida pública; un fiel ejemplo del talante que hace posible la creación de espacios donde puedan surgir nuevas propuestas, vías comunes para avanzar con el conjunto de la izquierda. Convencido como él, de que la izquierda es un proyecto de cambio que no puede detenerse en estúpidas vías muertas.
Sí. El compromiso de personas como tú facilitará que los diferentes objetivos de una izquierda plural sean capaces de avanzar juntos en el tren de la común sensibilidad de izquierdas. A la vez que hará posible que, contigo Antonio, trabajemos por un mismo presente y ganemos juntos el futuro.
V
íctor Meseguer
, ex secretario general de UGT Región de Murcia, esfuncionario de Prisiones. http://dotraforma.blogspot.com

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