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A los periodistas no nos gustan, lógicamente, las campañas de comunicación donde uno de los ejes es engañar a los medios. Este pasado fin de semana se supo que un tal Vladimir Karabatic, presentado desde la Consejería de Cultura y Turismo como el responsable de la promoción turística de la Región, no es más que un personaje ficticio. Un actor. Y aunque traspasar las fronteras entre realidad y ficción no sea ni mucho menos nuevo, ni un consejero de Cultura sea la persona más idónea para jugarse la credibilidad a una sola carta, prefiero hacer autocrítica y valorar cómo han actuado los medios. No podemos controlar la ética de los políticos ni las campañas basadas en buscar la viralidad de los mensajes a través del engaño, pero sí algunas rutinas periodísticas para garantizar la credibilidad de las fuentes en Internet. Así, evitaremos por ejemplo que tener una página web o un perfil biográfico en la Wikipedia sea tomado como una garantía de autenticidad sin concesiones. Dejemos de lado que la página de Karabatic en Wikipedia (eliminada desde el sábado 14 por la mañana) se crease justo antes de la rueda de prensa. Vayamos a su página personal en Internet: www.vladimirkarabatic.com. No hacían falta más que unos segundos, en cualquier servicio gratuito Who is de Internet, para comprobar que esa página fue creada el 22 de enero de 2009. Esto ya es más sospechoso, ¿no? Ahora acudamos al puro sentido común: si Karabatic es tan experto, ¿por qué no hay ni una referencia a su trabajo en Google? ¿Por qué su web no registra ningún enlace entrante? ¿Por qué es imposible localizar referencia alguna sobre sus artículos? Podemos estar de acuerdo en que la rueda de prensa de un consejero no es el escenario donde un periodista tenga todas las alertas encendidas pero, ¿por qué no tenerlas? ¿Y por qué no garantizar la credibilidad de las fuentes en Internet cuando lo tenemos tan fácil para hacerlo?
Es fácil dar la lección de periodismo a toro pasado, pero sería bueno interiorizar determinados hábitos (por otro lado tan viejos como comprobar las fuentes) y admitir cierto grado de autocrítica. Para que no nos vuelvan a colar a otro Karabatic en el futuro. ¿Para qué vamos a ciertas ruedas de prensa? Y sobre todo, ¿qué preguntamos en ellas? ¿Somos algo más que voceros sin criterio? Sería bueno recordarlo, aunque sólo sea porque nunca se sabe por cuánto tiempo tendremos de representantes políticos a señores de Murcia que quieren inventar la Coca-Cola.

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