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Universidades y médicos
JESÚS FERRERO
A la luz del convenio suscrito por el Servicio Murciano de Salud (SMS) y la UCAM para prácticas en hospitales públicos, me permito ofrecer a los interesados unas reflexiones por si son de interés a la hora de abordar el asunto con conocimiento de causa.
Falta de médicos. La práctica totalidad de asociaciones que han estudiado el tema del número de médicos ha concluido que el déficit médico es relativo, en algunos sitios más que en otros y en algunas especialidades más que en otras.
Según la Organización Médica Colegial (OMC), en los próximos 20 años se van a jubilar unos 80.000 médicos. Si ahora formamos unos 6.000 al año, en 20 años se formarán 120.000; como llegaremos a los 7.000, la cifra sube a 140.000. Incluso contando con los que se van al extranjero (una media de 700 anuales, 14.000 en total) y añadiendo un 10% de fracaso académico, nos siguen quedando alrededor de 100.000 médicos, si no más. Si además añadiéramos los que vienen de fuera (en 2007, más de 4.000), veremos que como poco tendremos unos 20.000 médicos de sobra.
Y, ¿cuáles son las necesidades de médicos? A falta de que lo digan los estudios en marcha, las cifras de especialistas que se forman cada año son los licenciados que se necesita formar. En toda España, ahora mismo unos 6.500, en Murcia unos 200. Y no contamos las plazas que por diversos motivos quedan vacías cada año, habiendo médicos que no las quieren ocupar. En el pasado examen MIR de 24 de enero, se presentaron unos 11.000 solicitantes para esas 6.500 plazas de médico y unas 500 de no médicos. Adivinen cuántos médicos quedarán sin hacer la especialidad en 2008.
En resumen, las necesidades de médicos, es decir de especialistas, puesto que no se puede ejercer en la sanidad pública sin ese título, se asemejan a la capacidad formativa del sistema. De momento, 6.500 en toda España, de los que unos 200 se formarán en Murcia. Si se necesitan más médicos, más especialistas, han de acreditarse más plazas de formación sanitaria especializada.
Calidad de la docencia clínica. Se sabe de sobra que la docencia clínica es algo que no se puede hacer de forma masificada. Cuando yo estudiaba Medicina, la docencia clínica que se nos daba era poca y deficiente. En la actualidad, todavía no es óptima pero estamos empeñados en mejorarla poco a poco. Uno de los índices que se usan para cuantificar la calidad de la docencia clínica es la de la relación alumnos-número de camas hospitalarias. A menor índice, más masificación, peor docencia. A mayor índice, mejor docencia (en Estados Unidos es de 20). La propia Consejería de Sanidad murciana y el SMS usan para sus simulaciones sobre el número de especialistas necesarios, la ratio de 5 camas por estudiante clínico (básicamente 4º, 5º y 6º cursos y en 3º, parcialmente). En la actualidad, el SMS tiene unas 2.100 camas vinculadas a la docencia pregraduada de Medicina, por lo que la cifra ideal de estudiantes es de 420. A día de hoy, nuestra Facultad tiene 458 alumnos en el ciclo clínico. Con los 200 estudiantes (175 nuevos y cerca de 40 traslados) que están entrando ahora en la Facultad, es fácil determinar que serán más de 600 los alumnos clínicos que en unos años habrá que formar. Para mantener esa calidad, pues, harán falta unas 3.000 camas; no sé si llegaremos con los nuevos hospitales en fase de construcción o ampliando los ya existentes. Con esos datos, es fácil concluir que si parte de esas camas se dedican a los alumnos de otra Facultad, la docencia clínica en nuestra Facultad se verá resentida claramente. Que no se quieran ver los perjuicios es otra cosa, que los va a haber es sólo cuestión de esperar.
Pérdida de los principios rectores del acceso a la Universidad Española. La Ley garantiza el acceso a la Universidad desde los principios de igualdad, mérito y capacidad. En el caso que nos ocupa, los solicitantes a la Facultad de Medicina privada sólo cumplirán, de igualdad, aprobar el examen de selectividad. En la privada podrán ser admitidos con un 5 pelado o con cualquier otra nota, a discreción del dueño. Mientras, en la Universidad pública los estudiantes seguirán siendo ordenados de acuerdo a su mérito y capacidad. Como debe ser. Y sólo entrarán los mejores expedientes, sin más distinciones.
Los Gobiernos actuales no parecen prestar atención a esta gran diferencia entre Universidades públicas y privadas. Y es que en las titulaciones no sujetas a numerus clausus, no existiría impedimento, una vez que la oferta pública esté garantizada, a que cada individuo elija su centro de estudios. En Medicina y en otros títulos sujetos a regulación del acceso, es profundamente inmoral conceder plazas a los que no se atienen a las reglas que sí se exigen a la Universidad pública.
Claro, ya sé que lo que se quiere es liberalizar completamente el acceso a Medicina, eliminar el numerus clausus, como ha pedido el consejero de Sanidad madrileño. Pero esto es un error. Las Administraciones públicas deberían garantizar, para no hacer un gasto excesivo de los recursos públicos, ni desviarlos hacia los privados, que el número de alumnos admitidos a la formación pre-graduada responda a las necesidades de profesionales sanitarios y a la capacidad existente para su formación.
Algunos dicen que lo que están haciendo es abrir otra puerta, sin las exigencias del mérito y de la capacidad, controlada por determinados ámbitos del poder local y no sujeta al control de nada, ni de nadie. Que una empresa como el Servicio Murciano de Salud, sabiendo lo que hay, porque lo sabe, haga las cosas así no tiene explicación. ¿O sí?

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