REGIÓN MURCIA

Desde los tiempos de la secretaría general de Ramón Ortiz, cuya ejecutiva contaba con sólo 17 miembros, las direcciones socialistas no han hecho más que engordar en cada congreso. Francisco Abellán, el sucesor de Ortiz, ganó su congreso por once votos, lo que le costó una ejecutiva de 34 personas. Saura, tanto en su primera elección, en el 2004, como en su reelección el pasado sábado, no ha tenido adversarios, pero su primera dirección tenía 36 miembros y la segunda 37.
El reto más importante que debe afrontar Saura en los cuatro años de mandato que tiene por delante es ganarse la confianza de los murcianos, pero el primer desafío como secretario general del PSRM será estructurar la nueva dirección para hacerla operativa y eficaz. Para lograrlo, su intención es crear una comisión permanente, formada sólo por los secretarios de área (19), que son los que poseen competencias específicas, y que se reunirá con una mayor periodicidad para abordar las cuestiones más acuciantes y perentorias.
Saura desea convertir esta comisión, cuyos miembros sobresalen más por su capacidad y méritos profesionales que por su representación territorial, en lo que llama «un gobierno en la sombra», tanto para controlar, consejería por consejería, al Ejecutivo autónomo, como para ofrecer propuestas y alternativas en cada materia.
LA INTEGRACIÓN
Un 30% espera un gesto
Una vez que la nueva dirección eche a andar, el siguiente reto de Saura será la integración de los restos del sector crítico que no ha entrado en la ejecutiva, y que, a juzgar por las votaciones del secretario general y de la ejecutiva celebradas en el congreso, la forman alrededor del 30% de insatisfechos que votó en blanco.
La nueva secretaría de Organización, María del Carmen Moreno, afirmó que sin unidad es imposible trasladar un proyecto creíble a los ciudadanos.
Saura tenía intención en un principio de hacer un gesto de integración hacia Javier Mármol, candidato del sector crítico, y lo anunció en su discurso del viernes por la noche: «Voy a contar contigo», le dijo tras ser elegido secretario general. Quizás pensaba, por la condición de diputado nacional de Mármol, en uno de los puestos natos de la ejecutiva, el de representante del grupo parlamentario nacional, que finalmente ocupó el senador y alcalde de Jumilla Francisco Abellán.
Pero las cosas se torcieron en las largas horas de la madrugada del viernes y la mañana del sábado dedicadas a encajar todas las piezas de la nueva dirección. Eran muchos los apoyos que había que recompensar y se prefirió, en este caso, no enfadar a uno de los suyos por contentar a los otros.
Saura le dijo a Mármol que hablarían durante el congreso, pero ni llegaron a hablar ni hubo ningún gesto generoso hacia el candidato frustrado, lo cual no sentó nada bien a los críticos, ya que la inclusión de representantes de las agrupaciones de Mula, Mazarrón, Totana y La Unión en la ejecutiva no fue vista por los más leales al proyecto crítico como integración. «Eso es otra cosa que acaba por 'on', pero no es integración», afirmó uno de ellos.
El secretario general, reelegido sin ningún voto en contra y con todo el poder del aparato federal en su mano, perdió una excelente oportunidad para mostrarse magnánimo.
LA RELACIÓN CON MADRID
Cómo sacarle el mayor partido
Vital para el éxito de Saura y de la nueva ejecutiva será sacarle el máximo partido a los compromisos de apoyo y entrega formulados tanto por la ejecutiva federal del PSOE como por del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
Buena parte del triunfo del secretario general en el congreso se lo debe a los poderes con que fue investido públicamente por Rodríguez Zapatero, quien lo designó como su único profeta en la Región de Murcia.
Traducir esas promesas en un trato preferencial para Murcia, tanto en inversiones, como en visitas e incluso en nombramientos y manifestaciones, debe ser una de las principales preocupaciones del nuevo PSRM, ya que sus frutos serán benéficos tanto de puertas hacia dentro, para consolidar y aumentar la mayoría lograda en el congreso, como hacia fuera, para ganar autoridad y confianza entre los ciudadanos.
MURCIA Y CARTAGENA
Reorganización interna
Una reforma que puede marcar profundamente el partido, y afectar a su estabilidad interna, es la obligada reorganización interna de las agrupaciones de Cartagena y Murcia, donde el sector crítico cuenta con significativos apoyos, para justarla a los nuevos estatutos del partido.




