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LA ZARABANDA
Los llamados Saravasti

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Debe de ser que los cuatro muchachos que componen el cuarteto de cuerda que toma el nombre de la diosa, mantienen con ella una relación especial, que yo ignoro de qué índole. Pues tiene que ser una divinidad (nada de este mundo) la que mantenga encendido de contino el fervor musical del violín primero, del violín segundo, de la viola y del violonchelo.

Una región como Murcia, tan deliciosamente anárquica, no está en condiciones de sostener por sí sola a estos cuatro músicos que protegen su entusiasmo bajo el manto de la mismísima mujer del dios Brahma.

Para lograr que dé buenos frutos, ni más ni menos que a lo largo de diez años, una empresa tan difícil como es esta de tocar buena música y tocarla bien, requiere estar amparada por una figura como Saravasti, hija, dueña y esposa de los dioses.

Esto que digo no es una soflama, aun cuando lo parezca, sino reconocer, un tanto ampulosamente, la ninguna ampulosidad que adorna el trabajo esforzado de Gabriel, Diego, Pedro y Enrique. Así, de principio, parecen curas, pues que actúan vestidos con el clergyman del eclesiástico. Pero no, que ese atuendo los identifica como hijos de esta diosa, sin embargo virgen.

Y ahora nos bajamos ya de la nube, para registrar que, el jueves de la anterior semana, el Cuarteto Saravastifestejó sus diez años de itinerancia. Fue en el salón de la CAM, donde se montó una reunión tan familiar, que todos los asistentes se sintieron familiares. Digo reunión familiar por sencilla y, por lo tanto, auténtica.

La voz nutrida de Paco García nos dio noticia de un nuevo cedé, titulado Saravasti interpreta a Mozart. La grabación recoge el mismo concierto que dieron en la Sala Velázquez del Museo del Prado. También en esta ocasión murciana interpretaron en vivo dos piezas del músico vienés, que me lo supongo yo en relaciones más que corteses con la Saravasti. Ellos sabrán.

Y, a lo último, la magnífica guinda del popular Cumpleaños feliz, ofreciéndolo en las catorce variantes -incluido el tango- que compusiera Heidrich. Sólo digo que, si queremos que nuestros hijos se aficionen a la música seria, alguien debería procurar que se llevara este concierto a los colegios de la Región.

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