Manejan un perfil aproximado del hombre que, si la menor aún sigue con vida, tiene secuestrada a la pequeña Madeleine McCann, la niña más buscada en todo el planeta, incluida Cartagena. Pero, sobre todo, se centran en una pista que seguir, un vehículo o algún rastro de un vehículo que hallar. Con cautela pero con insistencia, los investigadores de la Guardia Civil y la Policía Nacional llevan desde el pasado martes por la tarde rastreando carreteras y caminos de Cartagena y la comarca en busca del Citroën ZX verde oscuro en el que, según denunciaron dos mujeres, viajaba con su secuestrador la niña inglesa de 4 años que desapareció el 3 de mayo en un hotel de Portugal.
Fueron dos chicas, según precisaron ayer fuentes policiales consultadas por este diario, las que hacia las ocho menos cuarto de la tarde se personaron en el cuartel de la Benemérita de Cartagena para alertar a los agentes de que había visto a Maddie, diminutivo de Madeleine.
Llegaban de los lavaderos de coches que hay en la gasolinera Belmonte, en la carretera de Tentegorra. tiene Allí, dieron la descripción del hombre que, según dijeron, llevaba a Madeleine de la mano cuando, al sentirse observado, la ocultó «de malas maneras» en su vehículo y salió huyendo a toda velocidad.
Según el testimonio conjunto de las denunciantes, se trataba de un hombre de 1,75 metros de altura, complexión fuerte, pelo castaño, ojos marrones oscuros, camiseta de manga corta y pantalón pirata. Según algunas fuentes, las denunciantes indicaron a los agentes que el vehículo del presunto raptor tenía matrícula de Murcia.
Para los investigadores, de momento seguir la pista del coche es mucho más operativo que la de buscar a un hombre de las características físicas descritas por las dos mujeres.
Muchos chalés
La carretera de la gasolinera Belmonte conduce al barrio residencial de Tentegorra, en una zona de monte llena de chalés. Muchos británico (hay 2.794 personas del Reino Unido censadas en Cartagena) viven en chalés y casas de campo, pero desperdigados por múltiples núcleos rurales de un término municipal que tiene nada menos que 558,3 kilómetros cuadrados. Mucho territorio para buscar casa por casa.
Con todo, la Delegación del Gobierno no sólo ha hecho sólo partícipe de la denuncia a la Policía Nacional, a través de una circular informativa a los agentes. Las patrullas de la Policía Local también han sido requeridas para que presten su colaboración, lo que puede ser de gran utilidad para tener bien controlado todo el municipio.
Hasta ahora, ninguna de las pesquisas que han hecho las fuerzas de seguridad españolas, belgas, francesas u holandesas a partir de denuncias como la de Cartagena ha conducido a pistas fiables para abrir nuevas líneas de investigación. Pero la madre de Madeleine, Kate McCann, dijo el martes que su hija muy probablemente «puede estar en España». ¿Es la simple y obligada esperanza de una madre que anhela a su hija? Quizás. Por si acaso (es su deber, pero también es su esperanza), los guardias en Cartagena no bajan la guardia.