El 15-J de 1977 fue pródigo en anécdotas en la Región de Murcia, la mayoría de ellas producidas por la inexperiencia democrática. He aquí una antología de ellas:
Una de las mesas electorales ubicadas en San José, Beniaján (Murcia), no se pudo constituir el día de las elecciones y los 1.638 electores adscritos a ella no pudieron votar hasta dos días después.
La primera mesa en enviar el escrutinio al Gobierno Civil fue una de Yecla con 50 votos, a las 10.55 horas, aunque los resultados definitivos no se conocieron hasta la tarde del día siguiente.
A una gitana se le impidió votar en un colegio electoral del cartagenero barrio de San Antón porque quería hacerlo por Peret.
En una mesa de San Pedro del Pinatar la votación duró hasta la 1 de la madrugada debido a la afluencia de público, y en el colegio situado en la antigua Escuela de Maestría de Lorca hubo que pedir otra urna porque la que tenían estaba a rebosar de papeletas.
Francisco Hernández López, presidente de una mesa en Sangonera la Seca (Murcia), fue atendido por un médico de urgencia en el mismo colegio porque estaba enfermo y su sustituto no se presentó.
Francisco Gil Palazón, afiliado al PSOE de Mula, estaba muy enfermo el 15-J pero pidió que lo llevaran a votar. No se lo permitieron y ese mismo día falleció.