Vuelta a las andadas con el censo electoral. El PSOE, que el mes pasado denunció supuestas irregularidades a la hora de establecer el número de votantes en los municipios de Abanilla y Ulea, siguió ayer el mismo guión que entonces y anunció, a través de su portavoz, José Ramón Jara, que se ha presentado una denuncia ante la Oficina del Censo Electoral y ante la Junta Electoral Provincial por «el alto número de censados irregularmente en diferentes municipios de la Región». Además de Abanilla y Ulea, el PSOE ha detectado supuestas ilegalidades también en Aledo, Beniel y Villanueva del Segura. Según Jara, «pequeñas localidades donde es fácil alterar el resultado final de las elecciones municipales incluyendo vecinos inexistentes». Entre estos pueblos, el responsable de Política Municipal del PSRM-PSOE puso como ejemplo Beniel, «donde en los pasados comicios se dio un resultado muy ajustado».
Así, y siempre según Jara, en Abanilla «hay al menos 48 censados irregulares. En varias viviendas en ruinas, propiedad de militantes del PP, funcionarios municipales e incluso de familiares del diputado a Cortes Arsenio Pacheco, se encuentran censadas diversas familias sin ninguna relación con Abanilla». Las viviendas a las que hace referencia el número dos del PSRM están abandonadas, sin luz ni agua, en las que hace muchos años que no vive nadie. «Se da el caso, como en el número 15 de la calle San Benito, y otras, que las mismas personas (cinco en ese domicilio en ruinas) se dan de alta y de baja en el Padrón cada cuatro años, coincidiendo con las elecciones locales», aseguró Jara. No obstante, el número de censados de manera irregular, de ser así, no modificaría el panorama que dejó el resultado de las pasadas elecciones, con ocho concejales del PP y cinco del PSOE sobre una población de más de 6.000 habitantes.
A su vez, en Aledo «se han encontrado al menos seis personas censadas de manera ilegal. Hay que destacar, por ejemplo dos de ellas en unas casas en ruinas, y una tercera en una oficina de seguros que nada tiene que ver con la persona censada, cuya esposa, por cierto, está censada en el domicilio del propio alcalde. La Verdad intentó ayer, sin éxito, hablar con el primer edil de Aledo, Simón Alcaraz, para confirmar este extremo, aunque no fue posible. En Aledo la situación es parecida a la de Abanilla, ya que el PP obtuvo seis concejales en los pasados comicios por tres del PSOE.
No pasa lo mismo en Beniel, donde el PSOE denunció ayer el censo de 30 personas en los locales del antiguo ayuntamiento. En el 2003, el PP se impuso con muy pocos votos de diferencia y consiguió siete ediles por seis socialistas. Pese a todo, el censo de Beniel es muy numeroso como para pensar en un posible vuelco electoral.
Por su parte, en Villanueva del Segura «se han detectado al menos 31 personas censadas irregularmente, muchas de ellas en viviendas completamente en ruinas, sin servicio de agua ni luz, deshabitadas desde hace años. El caso más singular es el de una estructura de hormigón donde se encuentran censadas seis personas»
En Ulea, finalmente, se ha denunciado hasta 86 personas censadas ilegalmente: «familiares del alcalde que jamás han vivido en el municipio, personas desconocidas, sin ninguna relación con el municipio, empadronados en verdaderas ruinas y un largo etcétera. Se da el caso, incluso, de personas censadas en la Planta de Residuos que la Comunidad Autónoma, a través del Consorcio de Residuos Sólidos, abrió en Ulea», tal y como destacó Jara.
Control del censo
A raíz de las denuncias presentadas hace un mes, el delegado provincial de la Oficina del Censo Electoral, Arsenio Lasheras, declaró a La Verdad no haber hallado «nada irregular» en el proceso de actualización del censo electoral de cara a los comicios del domingo. Lasheras explicó que la OCE «posee una serie de alertas que se activan cuando en algún municipio se producen mayores incrementos de lo normal en las altas del censo». Estas alertas se dispararon en el caso de varios municipios, lo que motivó que la OCE reclamara explicaciones a los ayuntamientos. Según Lasheras, en todos los casos las comprobaciones que se hicieron y las justificaciones que se dieron «fueron satisfactorias».