Quique Pina votará el próximo día 27 en Murcia pero estará pendiente de los resultados de las elecciones de Mérida. En esta localidad extremeña es candidato a la alcaldía, por el PSOE, José Fouto, el que fuera su presidente en los años en los que actual promotor del Ciudad de Murcia aún se vestía de corto cada domingo para jugar al fútbol.
El plazo para la posible venta del club se cerró el martes y la única opción que le queda a Pina si realmente quiere irse de Murcia es la de cambiar el domicilio social de la entidad deportiva. Tiene de tope hasta el 31 de julio; es decir, el directivo murciano tiene dos meses por delante para negociar un posible traslado, aunque un portavoz del club rojillo asegura que todo está parado y que no se decidirán a dar el paso hasta después de las elecciones del próximo día 27.
En Mérida creen que este plazo que se ha marcado Quique Pina tiene mucho que ver con la posibilidad de que José Fouto, candidato socialista a la alcaldía de Mérida, arrebate al PP el Consistorio de esta localidad extremeña.
Fouto fue el presidente del Mérida en los años en los que el propio Pina militó en sus filas como futbolista. Desde entonces guardan una amistad que ha servido para hablar de la posibilidad de que el Ciudad de Murcia se traslade a la provincia de Badajoz. Además de a un alcalde amigo, el promotor del Ciudad tendría todo el apoyo del actual presidente del club emeritense, que milita en Segunda B, quien no se apellida Fouto por casualidad, sino porque es el hijo del referido candidato socialista.
Otras opciones
La de Mérida no es la única posibilidad que baraja Quique Pina. Un grupo de empresarios de Gandía también estaría interesado en el traslado del Ciudad, como también han llegado ofertas desde Málaga, Granada u Oviedo. En este sentido, Pina asegura que ha rechazado la propuesta de 18 millones de euros llegada desde la capital asturiana.
Si después de las próximas elecciones municipales no se dan los resultados que interesan a Pina, intentaría abrir otras vías de negociación o tendría que seguir en Murcia pese al manifiesto distanciamiento que mantiene con las autoridades municipales.
Este enfrentamiento se hizo público el pasado mes de marzo, después de que el alcalde Miguel Ángel Cámara tachara de «disparate» el proyecto presentado por Pina en una rueda de prensa en la que contó con la compañía del concejal de Deportes, Miguel Cascales.
El mandatario rojillo quería que el Ayuntamiento le permitiera construir una ciudad deportiva y rehabilitar el barrio de Santa María de Gracia a cambio de la remodelación de La Condomina.
La respuesta del alcalde no sentó nada bien a Quique Pina, quien respondió diciendo «se toman a cachondeo al Ciudad. Creo que hay que respetar nuestro trabajo y el sentimiento de la gente. A veces creo que he hecho más por Murcia que el concejal y el alcalde. Creo que quieren que me vaya, pero no estoy para bromas ni para trampas». El contencioso que mantienen Ayuntamiento y Pina no parece que vaya a acabar pronto.