El juicio sería imposible sin ellos. Suyas son las voces que los acusados que no dominan el castellano han oído sin cesar en los últimos dos meses y medio. Y es también a través de ellos que esos procesados han podido ejercer su derecho a defenderse.
Los traductores simultáneos del 11-M están «orgullosos» de jugar un papel clave en el más importante proceso judicial contra el terrorismo islámico que se ha celebrado en el mundo, tal como reconocen los expertos. Pero prefieren que no se difunda ni su nombre ni sus países de origen. «Ellos nos consideran unos traidores», explica uno de los seis interpretes .
Dentro de la perversa mentalidad de un islamista radical, ser un traidor es incluso peor que ser un infiel. «No hay más que ver lo que pasa en Irak cuando secuestran a un grupo de extranjeros: al primero que asesinan es al interprete», explica un traductor. Un compañero, en cambio, considera que su situación no es comparable con la de los interpretes que acompañan a las tropas extranjeras en Irak. «Nosotros estamos ayudando la Justicia, lo cual es útil para todas las partes», sostiene.
Un tercer integrante del grupo confiesa haber sentido un cierto desasosiego durante los primeros días del juicio al comprobar que los acusados podían verles. Sin embargo, pronto llegó a la conclusión de «si a los jueces, a los fiscales, a los abogados y al público les ven las caras, con nosotros no tiene por qué ser distinto».
Las precauciones que se ha visto obligado a adoptar no le privan de saborear el que acaso sea el punto culminante de su carrera profesional: «Desde que me enteré de la celebración del juicio tuve claro que iba a hacer todo lo posible para estar presente», reconoce con una sonrisa.
Experiencia
Los interpretes del juicio del 11-M han tenido que superar un minucioso proceso de selección para participar en la vista abierta contra los presuntos autores del mayor atentado terrorista de la historia europea.
El Ministerio de Justicia pidió a la Oficina de Interpretación de Lenguas del Ministerio de Exteriores a mediados del año pasado una lista con los nombres de los mejores profesionales del país. «Todos nosotros hemos trabajado con diversos ministerios, la Zarzuela y la Moncloa», explican.