El juez de Primera Instancia número 9 de Murcia, Fernando Ferrín Calamita, ha decidido que Saltana, la niña mauritana acogida desde hace cinco años por una familia cartagenera, se quede finalmente en España, a cargo de sus padres de acogida, y que no sea devuelta por el momento a su madre natural, que lleva años reclamándola. Un escueto comunicado de un portavoz del Tribunal Superior de Justicia de Murcia, hecho público ayer a mediodía, se limitaba a informar de que el magistrado «ha acordado, por auto de 30 de abril, constituir la tutela ordinaria de la menor (Saltana) y ha designado al matrimonio formado por R. y G., con quienes convive actualmente, para que la ejerzan, bajo la vigilancia del Ministerio Fiscal».
El caso de Saltana, que ahora tiene 14 años, había generado desde hace unos años una intensa polémica en determinados ámbitos de la cooperación: la adolescente llegó a España en el 2002, para pasar el verano con una familia de acogida de Cartagena -al igual que ocurre con miles de niños procedentes de los campamentos de refugiados de Tinduf, en el Sahara-, pero cuando llegó el momento, este matrimonio rechazó devolverla. Las razones que aducía esta familia es que la niña sufría un problema hepático, que obligaba a su tratamiento médico, a lo que, una vez transcurrido el tiempo, añadieron que Saltana estaba plenamente integrada. A ello añadían que en Tinduf «la trataban como a una esclava».
En el otro lado, la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui defiende que la madre biológica vuelva a tener contacto con su hija y que ambas puedan regresar a África.
El asunto acabó finalmente en los tribunales y el pasado 13 de marzo, el juez de Familia de Murcia, Fernando Ferrín Calamita, celebró una vista, en la que interrogó a la menor y también a sus padres de acogida y a su madre biológica, con el fin de decidir lo mejor para la pequeña.
Su decisión de conoció ayer: el juez le otorga la tutela ordinaria de la adolescente a los padres de acogida, en contra de las pretensiones de su madre natural.
«Es una vergüenza»
El auto judicial fue acogido ayer con mucho más que indignación en la sede de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui en Cartagena, que calificaron de «vergonzosa» la resolución del juez Ferrín Calamita. «Nos gustaría que alguien nos explicase qué delito ha cometido la madre biológica de esa chica, aparte del hecho de ser muy pobre y no tener siquiera una nacionalidad, para que la dejen sin su hija», señaló Nuria, una de las integrantes de ese colectivo.
Con la voz quebrada por la rabia, la portavoz de la asociación recordó que «esa niña llegó a la Región de la misma manera que 10.000 niños saharauis viajan a españa cada verano, y nadie puede decidir por las buenas que no los devuelven con sus legítimos padres. Ahora, con esta decisión judicial, se le ha dado argumentos a la gente para que adopten un niño por las bravas».
Además mostró su sorpresa por el hecho de que el juzgado no hubiese notificado ayer el auto al letrado de la asociación. «Nos hemos enterado por la prensa», se quejó, a la vez que adelantó que la decisión judicial será recurrida.
Este periódico no pudo conocer ayer la opinión de la familia de acogida de Saltana, ya que el teléfono móvil de Rosa Sánchez permaneció apagado toda la tarde.