Miércoles, 11 de abril de 2007
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El valor de una gota de agua
Cada español gastará diariamente 170 litros de agua. Estos son apenas algunos datos sobre el uso de este preciado recurso y consejos para no malgastarlo
El valor de una gota de agua
BIEN ESCASO. Una mujer llenando una jarra de agua. / LA VERDAD
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AGUA PRODUCTIVA
Detrás de muchos productos hay un contenido «virtual» de agua que abarca todo lo gastado durante el proceso de producción. Estos son algunos ejemplos:

Una taza de té: 35 litros

Un vaso de zumo de frutas: 190 litros

Una taza de café: 140 litros

Una rebanada de pan: 40 litros; si se le añade queso, 90 litros

Una patata: 25 litros

Un huevo: 135 litros

Una hamburguesa: 2.400 litros

Una camiseta: 4.100 litros

Un par de zapatos: 8.000 litros

Un microchip: 32 litros

Un vaso de cerveza: 75 litros

Un vaso de leche: 200 litros

Una bolsa de patatas fritas: 185 litros

Una hoja de papel tamaño folio: 10 litros

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Las palabras «escasez de agua» pueden suscitar imágenes de sequía, pero ésta es sólo una de las manifestaciones de una condición que afecta a personas de todos los continentes. Y Europa no es una excepción. Se considera que un país está en riesgo en cuanto a las reservas de agua cuando el Índice de explotación de agua, definido como el porcentaje de las fuentes renovables a largo plazo que se extrae, es menor de 10. El riesgo es severo si el valor está en 40. Nuestro país consume de media el 35% de las reservas a largo plazo, la tercera nación en Europa, detrás de Bulgaria y Chipre. Sin embargo, en todo el arco mediterráneo se extrae más del 60% del caudal de los ríos. Por tanto, nuestro país puede experimentar escasez de agua en un futuro próximo.

Imagine que un día se despierta y cuando va a abrir el grifo del baño para lavarse la cara no sale ni una gota. Luego se dirige a la cocina para probar allí su suerte y prepararse un café y obtiene el mismo resultado. Si bien esta situación es imaginaria, o coyuntural a veces, para muchos es la realidad de todos los días. Y más que lo será si se cumplen las previsiones de los científicos en cuanto a que el calentamiento global agravará la crisis del agua. Una crisis que en España alcanzó su mayor expresión en 2005, cuando se vivió el año más seco desde 1947.

Sin agua la vida en nuestro planeta es imposible, pues participa en cada uno de los procesos en los que intervienen plantas y animales. Más del 80% del peso del cuerpo humano es agua. De media, cada uno de nosotros contiene 38 litros. El planeta en que vivimos tiene más de dos terceras partes de agua, sin embargo sólo el 2,5% es agua dulce. Sobra sal, por tanto, pero es que además, de ese porcentaje sólo el 0,3% está en lagos y ríos, el 30% son aguas subterráneas y el resto está almacenado en los glaciares. Por tanto, más allá de seguir extrayendo agua de ríos u otras fuentes, es necesario utilizarla de una manera más eficiente.

171 litros cada día

Según la última encuesta sobre el agua del Instituto Nacional de Estadística, con datos referidos a 2004, cada español consumió en ese año 171 litros al día o, lo que es lo mismo, 62.415 litros en un año. ¿No le parece una cifra muy alta cuando en realidad nuestro cuerpo sólo necesita reemplazar dos litros diarios? Pero es necesario alimentarnos, asearnos, lavar nuestra ropa y la casa, etc.

Es en el cuarto de baño donde se consumen las dos terceras partes del total de agua potable que entra en las casas. Para un consumo normal sin tener instalado ningún sistema economizador (que suponen un ahorro de hasta la mitad del agua) el gasto anual se dispara a casi 50.000 litros. Es por tanto el punto clave para tomar medidas de ahorro y basta con cambiar algunos de nuestros hábitos cotidianos. Así, únicamente con cerrar el grifo mientras nos enjabonamos en la ducha o nos cepillamos los dientes estamos ahorrando más de 7.000 litros de agua al año, y si cada vez que se afeita llena el lavabo y cierra el grifo ahorrará 20 litros diarios.

La cocina supone un 30% (unos 12.500 litros) del consumo de agua en el hogar, un 20%para la preparación de alimentos y la limpieza de la vajilla y un 10% en la lavadora. Limpiar el resto de la casa supone el 5% del gasto de agua. Sólo utilizando electrodomésticos de alta eficiencia energética y utilizando programas cortos de lavado se puede ahorrar hasta un 80% de agua.

Son cosas muy sencillas aunque no generalizadas entre la población. En la última encuesta sobre el Medio Ambiente en España, realizada en 2006 por la Fundación BBVA, se apuntaba que la implantación de prácticas del cuidado del medio ambiente es desigual y hay ciertos hábitos que no han calado entre la población. En el caso del agua, los resultados eran esperanzadores porque ocho de cada diez decía ahorrar y cuidar en el consumo de agua siempre o frecuentemente. Sin embargo, pese al alto consenso existente a la hora de calificar el agua como bien escaso (un 57%), sólo un 15 por ciento apoyaba sin reservas un aumento en el precio que cada uno paga por el agua, una de las medidas más efectivas para desincentivar el derroche de agua.

Pérdidas en la distribución

Sin embargo, antes de esas medidas tarifarias planteadas por el Ministerio de Medio Ambiente para dar respuesta a la directiva europea del agua, es importante que se detenga la altísima cantidad de agua que se pierde en fugas y roturas de las redes de distribución. Los datos a este respecto son tajantes. De los 4.923 hectómetros cúbicos de agua para abastecimiento urbano de la que se dispuso en nuestro país en 2004, el 17,9 por ciento no llegó nunca a su destino. Fueron más de 880 hectómetros cúbicos los que se perdieron en el camino por culpa de fugas y roturas en la red.

Los hogares tienen que hacer su parte del esfuerzo, pero también es necesario reclamar a los sectores de la economía (industrial, agrario, etc) que reduzcan el uso que hacen de este recurso. Porque ¿sabe usted qué cantidad de agua hay detrás de muchos de los productos que llegan a su mesa o que forman parte de su armario? Entre los primeros, dos ejemplos: detrás de un vaso grande de leche hay 200 litros de agua y 140 tras un aromático café. Y tras esa camiseta de algodón que tan barata hemos encontrado en unos grandes almacenes hay 4.100 litros del preciado recurso, 8.000 si se trata de un buen par de zapatos de piel.

Estas cantidades no se suman en muchas ocasiones a la cuenta de cada país, pues pasan a formar parte de «la huella ecológica» del país productor, en muchos casos países en vías de desarrollo donde el cambio climático ya está causando sus particulares estragos en las reservas de agua, pero donde ésta sigue siendo un recurso sin cuantificar económicamente, a pesar de que se mate y se entre en guerra por él. De ahí, que el agua ya se considere el oro del siglo XXI.

Y es que, como ha puesto de manifiesto la ONU en multitud de actos repartidos por todo el mundo, cada vez más regiones padecen escasez crónica de agua. Lógicamente, el problema es más aguda en las zonas más secas del mundo, donde viven más de 2.000 millones de personas, de las cuales la mitad son pobres. Casi todos los países del Oriente Medio y África del Norte sufren de escasez agua de agua, así como otros países, como México, Pakistán, Suráfrica y grandes partes de China e India. Pero la demanda no deja decrecer.

Se prevé que la población mundial alcance los 8.100 millones de personas en 2030, y la necesidad de alimentos en todo el mundo (para lo que actualmente se destina el 70% del agua que se extrae) se espera que aumente un 55% respecto al año 1998.

 
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