Miércoles, 4 de abril de 2007
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MURCIA

EDICIÓN IMPRESA

MURCIA DE PASIÓN ANIVERSARIO BAJO UN CIELO CALMADO
Luto y recogimiento Hospitalario
El cortejo rojo y blanco de la Salud celebró su medio siglo de vida, estrenó dos capillas de canto y el estandarte restaurado de la Virgen del Primer Dolor
Luto y recogimiento Hospitalario
REMOTO. El Cristo de la Salud, una de las tallas más antiguas de la Semana Santa murciana, ayer, durante su desfile. / JUANCHI LÓPEZ / AGM
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Los Hermanos Hospitalarios, los orgullosos cofrades de la Asociación de la Salud, inundaron anoche las calles de fervor y solemnidad, de oración convertida en respeto y humildad, de cánticos que traspasaban hasta el mismo sentimiento. Éste es el cortejo donde se ofrece Cristo al mundo, antes como humilde nazareno en la talla de Nuestro Padre Jesús de las Mercedes, coronado con espinas vegetales, como aquellas que hace dos milenios abrieron la puerta al sacrificio, crucificada su razón.

Esplendoro camina el San Juan de Roque López, ufano entre una multitud que lo aclama con suspiros y oraciones profundas, hondas como la solemnidad de este cortejo rojo y blanco a quien acompañan en la presidencia los Hermanos Mayores de la Salud, miembros de la Comunidad Autónoma, el Ayuntamiento de Murcia y el Colegio Oficial de Médicos. Nadie quiere perderse el alto honor de acompañar a los Hospitalarios en su estación de penitencia. Nadie se resiste a contemplar y degustar la majestuosidad de la Santísima Virgen del Primer Dolor, tercer paso de la comitiva, aún cuando se apagan las luces de la plaza, a la recogida, entrada ya la madrugada nazarena, cuando se celebra el Encuentro, mientras al otro lado del río parecen sonar tambores sordos que convocan ya a la Sangre.

Anoche, en tinieblas el corazón de la ciudad, sólo los faroles de los penitentes dibujaron frágiles estelas de luz, apenas ciertas penunbras de incienso en las sagradas tallas. Fue el instante en que se alzaron las voces de los cantores para honrar la entrada de las imágenes más veneradas. Y, en algún caso, de la más antigua. Porque desde el siglo XV se mantiene erguido este Cristo de la Salud, cuyo autor anónimo nos regaló el fruto de su inspiración más fervorosa.

Sobriedad y silencio entre la sección de heraldos y timbales, los mismo que antes elevaban al cielo sus notas enternecidas por la inminencia de la Pasión. Para algunos, cuando Cristo inclina su cabeza apenas logran contener el recuerdo de una gracia concedida, de un sufrimiento aplacado

Concluye así el sobrio cortejo de la Pontificia, Real, Hospitalaria y Primitiva Asociación del Santísimo Cristo de la Salud, quien recorrió anoche Murcia para anunciar el camino auténtico a seguir para alcanzar la dicha plena en este mundo.

 
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