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Expectante
Una niña esperaba, entre paraguas, el paso de la comitiva corinta por la ciudad. De estreno
El nuevo paso de La Flagelación, obra de Hernández Navarro, durante el desfile. Pequeño
Un nazareno alarga su mano para darle un caramelo a un pequeño. La Verónica
El paso de La Verónica, obra de Hernández Navarro, cubierto por plásticos durante el recorrido que ayer realizó la Cofradía de la Caridad. La mala noticia
Un mayordomo explica al obispo Reig Pla, en presencia del presidente del Cabildo, Antonio Ayuso, y del presidente del Amparo, Ángel Galiano, la necesidad de cubrir las imágenes con plásticos. El botín
Dos niños muestran orgullosos los caramelos que habían recibido. Con paraguas
Cientos de murcianos aguardaron el paso del cortejo corinto y se mantuvieron en sus puestos incluso después de que comenzara a llover sobre la carrera. Les daba igual
Los más pequeños disfrutaron del desfile aunque comenzó a llover incluso antes de que llegaran los nazarenos. Todas las fotos de las procesiones de Semana Santa en www.laverdad.es |
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Son estos nazarenos de corinto como aquellos que recordara el salmista bíblico al cantar que «dichosos los que encuentran en ti su fuerza al preparar su peregrinación. Cuando atraviesan áridos valles, los convierten en oasis, como si la lluvia temprana los cubriera de bendiciones», como si la lluvia que ayer salpicaba la ciudad a media tarde fuera sólo una caricia amable a cuantos protagonizaron el desfile que cada año saca a la calle la Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad.
Estaba el tiempo para llover. Es cierto que el cielo, a medida que el reloj se adentraba en la tarde, oscurecía no sólo por la cercanía de la noche. Las nubes se agolpaban curiosas, algo juguetonas, sobre los aleros del templo de Santa Catalina; cúmulos empeñados en descubrir qué era aquel movimiento de cofrades en el interior de la iglesia. En algunos barrios de la ciudad, una pequeña llovizna llenaba de inquietud a los más pequeños.
La sede de la Caridad era un hervidero de estantes y mayordomos, camareras y cofrades que alzaban sus ojos al cielo pidiendo que escampara. El presidente de la institución, Víctor García, no podía olvidar ni un instante el largo año de preparativos, las reuniones hasta la madrugada, el nuevo trono de La Flagelación, la ilusión y fervor que estos nazarenos de color corinto han enarbolado en los últimos doce meses. Sin embargo, la lluvia quiso formar parte de la estación y comenzó el cielo a derretirse. Ni siquiera esperó a que la procesión saliera. Lo hizo antes.
Surgió espléndido el nuevo paso de La Flagelación, el que imaginara José Hernández Navarro en el taller que se recordará durante generaciones. Un nuevo Jesús camina por la ciudad. Un nuevo sayón, encendida su cólera como las flores que adornan los tronos, evidencia que la historia se repite. Alzan los estantes esta obra de arte con orgullo, henchidos de nazarenía, convencidos de que protagonizan la salida del paso de un maestro. Y la lluvia lo bendijo durante un rato hasta que fue cubierto.
Cruzó la procesión corinta el itinerario nazareno con rapidez, como si anhelara alcanzar la plaza de Santa Catalina para celebrar el tradicional encuentro de oración. La lluvia cercaba los tronos, complicaba la maniobra de los estantes.
La hermana Hyo Sun Choi interpretaría, desde el balcón del Museo Ramón Gaya, un Ave María, como broche de oro a la procesión. En esta ocasión la acompañó su hermana, Sun Hwa Choi, quien vestía un traje tradicional coreano, de color corinto como homenaje a la institución. Fue apagándose así un nuevo desfile de la Caridad mientras en el horizonte murciano se erguían nuevas nubes que, sin duda, traerán más inquietud entre los nazarenos murcianos.