La procesión de esta noche congregará a miles de azules a las puertas de la iglesia de San Francisco. El umbral del monumento nacional será testigo del paso, por primera vez, del nuevo trono de la Santísima Virgen de los Dolores, titular de la Hermandad de Labradores, Paso Azul. La pieza labrada en plata por el orfebre sevillano Juan Borrero será portada por 92 mayordomos portapasos que deberán seguir con minuciosidad cada una de las órdenes que ejecute el mayordomo Mayor del trono, ya que son pocos los centímetros que dista el trono del arco de la puerta.
La salida procesional de la Dolorosa constituirá uno de los momentos de más emoción para azules y visitantes que podrán ser testigos de un hecho histórico. El nuevo trono irá precedido por una escolta formada por cientos de mujeres ataviadas con la clásica mantilla española. Detrás del trono, y con caperuz y túnica bordados en oro, el tercio de nazarenos de la Santísima Virgen de los Dolores.
En la parte delantera y trasera mostrarán motivos en seda con pasajes de la vida de la Virgen y alusiones a la Pasión del Señor.
Del nuevo trono destaca su profuso labrado, a modo de puntilla, muy al estilo sevillano. La candelería, también en plata, está dispuesta en cada una de las esquinas del trono, con siete iluminarias cada una, con luz de cera, volviéndose así a los orígenes, ya que la Virgen de los Dolores procesionaba de esta forma a finales del siglo XIX. Las tulipas son idénticas a las que entonces portaba el trono de la Dolorosa realizadas por la Real Fábrica de Cristales de la Granja.
Bordados en oro
A uno y otro lado del trono irán los estandartes de María Magdalena y San Juan. Ambos fueron declarados Bien de Interés Cultural, junto a el Reflejo. Corresponden a la época clásica del bordado lorquino, del que fue su más claro exponente Francisco Cayuela. Representa las efigies de San Juan y María Magdalena, que dan nombre a las piezas que están enmarcadas por grecas caladas bordadas en oro de genuina composición.
La recogida de la Virgen de los Dolores se convertirá en otro momento para el recuerdo. Al final de la cuesta de San Francisco mayordomos de la Archicofradía del Santísimo Cristo de la Sangre, Paso Encarnado, formarán con sus estandartes y bandera para rendir honores a la Dolorosa. Cientos de mujeres ataviadas con la clásica mantilla esperaran a las puertas del templo la llegada de la Virgen y los gritos de vivas se repetirán una y otra vez hasta que cruce nuevamente el umbral de San Francisco.
La Virgen de los Dolores cobrará nuevamente protagonismo mañana sábado durante la Salve a la Dolorosa. Se trata de uno de los actos más emotivos de la cofradía en el que participan los mayordomos del Paso Azul. Junto a ellos, aparecen los más jóvenes que portan velas desde el carrerón de San Francisco. Se sitúan en torno al trono de la Dolorosa, repartidos por todo el templo. Es el inicio como mayordomos para decenas de niños, algunos casi bebés.
Este mediodía, tras la misa dedicada a la Dolorosa, se hará un homenaje al que fuera director artístico del Paso Azul, Francisco Cayuela. En el rincón del franciscano está previsto que se inaugure una pieza en mármol y bronce que recuerde al genial artista autor del manto azul.