Las ruidosas manifestaciones que protagonizaron los trabajadores de Española del Zinc, por un lado, y los funcionarios municipales, por otro, ante el CIM mientras se desarrollaba el acto protocolario de la colocación de la primera piedra obligaron a alterar su desarrollo y llegaron, incluso, a cortar durante un buen rato el tráfico rodado por la calle Real, lo que provocó momentos de caos circulatorio en la ciudad. No en vano esa calle es una de las que más circulación soporta en la ciudad. El acto institucional tuvo que ser modificado sobre la marcha, pero eso también permitió ver el interior del CIM.