Pantagruélica fue la comida que reunió el jueves pasado a los regantes de Cieza y a los altos cargos de la Confederación Hidrográfica del Segura. La principal comunidad de regantes de este municipio, encabezada por Isidoro Ruiz, invitó al presidente y al comisario de aguas del organismo de cuenca a un encuentro en el que se selló definitivamente la paz. El lugar fue una finca en la carretera de Calasparra. Además de Fuentes Zorita y Manuel Aldeguer, también acudieron otros responsables de la Confederación. Como se sabe, esta comunidad de regantes mantuvo un sonoro conflicto con la Comisaría de Aguas por el control de las extracciones de caudales del río Segura que se estaban realizando en la zona. Los regantes llegaron a impedir el acceso de los técnicos de la Confederación para comprobar cuánta agua habían sacado realmente. Al final tuvo que intervenir incluso la Guardia Civil.
La inspección terminó al final en una sanción administrativa. Ahora, pasado el tiempo, todo parece haber quedado atrás y las migas, el arroz y el vino, en una típica comida campera, sirvieron para sellar las buenas relaciones.
¿VALENCIA NOS NINGUNEA?
Contra la desalinizadora de Torrevieja
La Generalidad Valenciana ha decidido denunciar al Gobierno central ante la Comisión Europea por una posible infracción del derecho comunitario en la construcción de la planta desalinizadora de Torrevieja. Esta planta, que debe producir unos 80 hectómetros cúbicos, la gestiona la sociedad Acuamed. De este volumen, entre 20 y 30 hectómetros se destinarán a los abastecimientos de Murcia y Alicante; y el resto a los regadíos de ambas provincias. Prevé en el futuro una ampliación a 120 hectómetros. En este sentido, está pendiente que el Sindicato Central de Regantes del Tajo-Segura firme finalmente el convenio con el Ministerio, una vez que se pongan de acuerdo con el precio. De momento, los caudales los administrará la Confederación Hidrográfica del Segura, que los venderá a las comunidades de regantes que lo deseen.
La Generalidad Valenciana sostiene ahora que el Gobierno de la Nación pretende convertir a su comunidad en una «fábrica de agua» para abastecer a otras autonomías. Asimismo, acusa al Ministerio de Medio Ambiente de «engañar», al no advertir de que los vertidos de la planta se abocarían sobre una pradera de posidonia. En primer lugar, la otra autonomía a las que va a abastecer esa planta es precisamente la vecina Murcia. (Pregunta: ¿pero no se llevan Valcárcel y Camps a partir un piñón? ¿O es que ya no somos amigos?) En segundo lugar, existe una unidad de cuenca, que en este caso es la del Segura. Y en tercer lugar, lo de la posidonia y los vertidos ya se sabía desde que fue presentado el proyecto hace un año, y nadie dijo nada. Además, las desalinizadoras de Alicante y San Pedro que dejó proyectadas y ubicadas el PP vomitan toda la salmuera cerca de esplendorosas praderas de posidonia oceánica.
Planteado así por parte de Valencia, no hay pues mayor disparate y contradicción. Si al final la denuncia consigue que la UE paralice la desalinizadora, que tanta falta hace, habrá que darle un premio a alguien.
EL TAJO VA LENTO
Nuevo desembalse para beber
Para preocuparse más. Los pantanos de la cabecera del Tajo -Entrepeñas y Buendía- almacenan 298 hectómetros cúbicos, según el Ministerio. Las reservas sólo han aumentado 2 hectómetros durante la última semana. La recuperación de estos embalses que abastecen el Acueducto Tajo-Segura, pues, es más que lenta. A final de mes está previsto que se convoque de nuevo a la Comisión Central de Explotación, porque, como mínimo, habrá que autorizar otros 11 hectómetros cúbicos para los abastecimientos de febrero.