Más niños que nunca se concentraron ayer a lo largo del recorrido de la gran Cabalgata de Reyes Magos, y no fueron defraudados con el espectáculo, ya que el cortejo hizo pleno en las ilusiones y expectativas infantiles.
La banda de cornetas y tambores de la Policía Local abrió el cortejo tras sus compañeros motorizados, poniendo el primer toque de atención en los ojos infantiles.
Un coche de bomberos antiguo, con su gran escala y el tren Chiquiguay, repartiendo chucherías a manta, puso la primera nota alegre, que refrendó el autobús antiguo de la LAT con su cargamento de paquetes, como promesa de los múltiples regalos de los Reyes.
La presencia de un nutrido grupo de artistas del Berlin Circus despertó el asombro en los niños. Ilusionados vieron pasar la jaula del tigre, con su domador acariciandole la cabeza, como si de un dulce gatito se tratara. También pasó una plataforma de trapecistas, payasos y malabaristas, caballos y ponis. Todo el abigarrado y multicolorista mundo del circo prestó una especial pátina a la Cabalgata, elevándola a la categoría de los grandes desfiles, como había prometido el concejal de Fiestas, Antonio González Barnés.
La banda de música de Los Ranger puso marcha al desfile de la comparsa de burbujas, divertidas bolas transparentes, que al agitarse y rodar, provocaban como una tormenta de nieve en su interior. Un castillo hinchable y una comparsa de payasos desfilaron ante los atónitos ojos de los niños. Una comparsa de balones gigantes incitó después a los pequeños a jugar. Tras ellos llegaron Mafalda, Popeye, el Pájaro Loco, Piolín, la Pantera Rosa y otros muchos conocidos personajes que hacen las delicias del público infantil con sus aventuras.
No faltó una alegre comparsa de pingüinos, antes de que llegara el tren de la Asociación de comerciantes del Barrio del Carmen repartiendo regalos.
La primera carroza comercial fue la del centro Thader, remedando un raylle de coches, con su correspondiente ballet de alegres chicas ataviadas acorde al tema.
Detrás iba la de ONO, recreando una tribu india, y la de Nueva Condomina, que representó una escena medieval, con castillo y dragón incluidos.
Todas las carrozas llevaban su propia iluminación, y música acorde al tema representado. Desde todas ellas se repartieron miles de caramelos, más de diez mil kilos, según Barnés.
Del centro comercial Atalayas, era la carroza que representó a la Bella y la Bestia.