El carillón del Ayuntamiento de Murcia dejó sonar el Himno a Murcia y dio las doce campanadas para recibir al 2007 entre el entusiasmo de las centenares de personas que, un año más, invadieron el centro de la ciudad. Dos pantallas retransmitieron el momento en las plazas de Romea y Santo Domingo, donde tras las uvas dos orquestas amenizaron la noche. Además, un castillo de fuegos artificiales saludó al nuevo año.
Los habituales braseros ayudaron a entrar en calor, y la fiesta fue especialmente concurrida en la plaza de Romea. También en la Glorieta se congregaron murcianos ávidos de fiesta. La música, los brindis y las felicitaciones se prolongaron durante toda la madrugada y hasta el amanecer. Pubs y discotecas colgaron el cartel de lleno total, y en los cotillones no quedó sitio ni para un alfiler.
La fiesta se desarrolló sin más incidentes que las habituales borracheras y la suciedad que quedó como recuerdo. El servicio de limpieza municipal tuvo que emplearse a fondo ayer. Ahora, a disfrutar del 2007.