Lorca se convierte en Navidad en una ciudad de belenes. La tradición arraigada está cada vez más presente. A los tradicionales como el municipal, el de la iglesia de Santiago o el del monasterio de Clarisas, se suman otros como el de la Colegiata, San Mateo, el Santuario Patronal de la Virgen de las Huertas, el del templo del Carmen, San José y el colegio de la Virgen de las Huertas.
No son los únicos, porque en muchas empresas, comercios y hogares se recrea el nacimiento de Jesús hasta el más mínimo detalle. El empujón en esta actividad belenística lo ha dado la asociación que en torno al belén se creó en la ciudad hace unos años y que ha creado unos premios que cada vez cuentan con más adeptos.
En nuestra particular visita el punto de referencia está en el Palacio de Guevara. En su patio porticado se encuentra el belén municipal, que realizan cada año los miembros de la Asociación Belenística de Lorca. Una docena de ellos, trabajan durante todo el año para conseguir la maqueta más monumental. Los reconocimientos no sólo son de los profesionales más cualificados de la Región, sino también llegan de todo el país.
Este año, destaca el templo de Jerusalem, el muro de las lamentaciones y un molino de harina de la época de Vitruvio. La siguiente escala es en la Colegiata de San Patricio. Allí, sus fieles, han creado un pequeño belén al que no le falta detalle. Huertos repletos de verduras, un río caudaloso, una orografía digna de elogiar... son algunos de los argumentos para visitarlo, a la vez que su emplazamiento, en la capilla del Sacramento y Virgen del Alcázar de la girola.
A pocos metros, la iglesia de Santiago. Conocida en Navidad por su belén. Este año la maqueta supera los 70 metros cuadrados. Su río, afluente y lago tienen más de 700 litros de agua. El Nacimiento de Jesús está representado entre las ruinas, recreadas, de la iglesia de Santa María. En San Mateo, las mujeres, han hecho un belén en cuya Cueva, no falta ni un sólo detalle.
Más lejos, casi a las afueras de la Ciudad, el Monasterio de Santa Ana y la Magdalena de Clarisas acoge un cuidado nacimiento. La cueva es digna de elogiar. Incluso las telarañas parecen reales. Su protagonista, el Niño Jesús, es una auténtica joya, una talla de Salzillo que las monjas miman y vigilan celosamente estos días.
Un cañón, bajo el que corre un caudaloso río, una Anunciación a los Pastores móvil, casas hechas de piedra, una bodega con vino de verdad y hasta un talador de palmeras que sube y baja por ellas, es algunos de los detalles contemplados en el Nacimiento que cada año realiza Sor Isabel Teresa con ayuda de varios fieles.
Su bendición fue en la madrugada de ayer, ante la presencia de muchos lorquinos que acudieron a la Misa del Gallo que se celebró en la capilla del templo. En el colegio de la Virgen de las Huertas, en el Santuario Patronal, en el Carmen, Santo Domingo, San Francisco y San José, también se escenifica estos días los pasajes más importantes del Nacimiento de Jesús que podrán visitarse hasta el próximo 6 de enero.