Sábado, 23 de diciembre de 2006
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OPINIÓN

LA TRIBUNA DE 'LA VERDAD'
El origen del Belén
El germen escenográfico de los orígenes del Belén, según parece, se remonta hasta San Francisco de Asís, cuando la noche del 24 de diciembre de 1223, en la cueva de Greccio (Italia), revivió el nacimiento de Jesús. Este fue, según muchos autores, el punto de partida de un extraordinario fenómeno de difusión del culto a la Natividad.

Por toda Europa se difundió la costumbre de modelar nacimientos, presepe en Italia, crèche en Francia o krippe en países de lengua germánica.

España no estuvo ausente de esta moda, que se remonta al s. XV, aunque resulte difícil precisar el momento en el que hizo acto de presencia, por primera vez, un auténtico belén con características propias. A finales del s.XVI ya se había difundido el belén de grandes estatuas de madera o barro cocido, especialmente en oratorios y monasterios. Las Agustinas de Murcia serán las primeras propagadoras de esta tradición.

A partir del s.XVII, los belenes pasaron de las iglesias a los hogares, se multiplicaron las medidas, ahora ya figuras, no estatuas, y prevaleció definitivamente el uso del barro cocido, compitiendo nobles y soberanos por presumir del belén más hermoso.

En España sería donde se instaurase el belén, concretamente en la corte madrileña, sin duda, por el entusiasmo del rey Carlos III y por una costumbre, que tanto él como su esposa habían practicado con asiduidad en Nápoles, costumbre arraiga pronto en el pueblo e imitada por nobles, que no solo consiguió el triunfo y la consolidación del belenismo en España, sino que, además logró proyectarlo a otros países.

Una vez hecha esta introducción histórica, cabe destacar el Belén de Salzillo que Jesualdo Riquelme le encargó para adornar uno de los salones de su palacio. Este puede ser considerado como el más completo y singular de los nacimientos españoles, porque pudo recoger una tradición madurada durante siglos, y otorgarla la misma importancia y valor artístico que a las esculturas procesionales para la Cofradía de Nuestro Padre Jesús.

La riqueza del Belén de Salzillo viene determinada por la genial interpretación que hizo de las imágenes portadoras de formas y colores. La materia es un simple instrumento (arcilla en su mayoría), ennoblecida por la brillantez de la policromía y la suntuosidad adaptada a la dignidad de los protagonistas. No dudó en introducir elementos y signos propios de la cultura de su época, con rudas expresiones en los pastores, aires de exquisita distinción en los personajes sagrados, expresiones de quietud, silencio, o mística contemplación.

Una observación atenta del Belén de Salzillo equivale a la lectura ilustrada de los Evangelios, además de ser la síntesis de los valores dominantes en el Belén español, pero, sobre todo, es el origen de una artesanía local que pervive en la actualidad.

Este modo Murcia ha llegado a convertirse en sede artística e industrial del helenismo español.

En la actualidad, la tradición de instalar belenes, se encuentra, afortunadamente aún más extendida y son cientos los conjuntos que se exhiben en iglesias, plazas, colegios, peñas, casas particulares. Las familias se lo transmiten de generación en generación y cada año enriquecen el pequeño patrimonio con alguna compra.

Estos días se pueden adquirir en los puestos de artesanía, montañas de corcho o escayola, palmeras, figuras de todo tipo, luces, ñoras, y un largo etcétera, que nos siguen sobrecogiendo, porque gracias al belén, fundamental manifestación de nuestro arte popular, cientos de figuras y animales que buscan la estética barroca, hebraica o el más moderno diseño, tienen por encima de todo un valor inviolable, el sentimiento religioso, el carisma de su significación: El Nacimiento de Jesús.

El Belén es el Evangelio traducido, no al napolitano, como afirmaba Cuciniello, sino a las lenguas de todo el mundo. Es un pequeño mundo en el que se mezclan riqueza y miseria, devoción y folklore, tradición familiar y ritualidad

Si usted, todavía no ha montado el Belén, le animo a que lo haga. ¿Feliz Navidad¿

Diana Asurmendi es portavoz de Cultura del Grupo Parlamentario Popular en la Asamblea Regional.

 
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