Un regalo muy cálido. Las bufandas que este año se regalan junto con el programa de Navidad encantaron ayer al público que volvió a hacer cola ante el Palacio del Almudí. Esta mañana a las 10 horas, en la bóveda del Almudí, volverán a repartir otros mil quinientos estuches conteniendo el programa de Fiestas de Navidad, junto a una bufanda de lana, tipo cachemir, en colores camel o burdeos, con el escudo de la ciudad bordado.
El reparto de programas con el citado regalo, se inició ayer y, como es tradicional, muchas personas madrugaron para ser los primeros en conseguir el lote.
Concretamente el primero de la cola fue Fernando Moreno, que llegó a las 7 de la mañana, y estuvo esperando hasta las 10 para recibir su obsequio.
El segundo puesto lo ocupaba el matrimonio compuesto por Salvador López y Mari Carmen García Martínez. Ambos iban pertrechados con sus correspondientes bufandas, pero enseguida las sustituyeron por las nuevas del programa. Señalaron que que les gustaban mucho, y resaltaron la suave calidad de la lana, que las hacen muy agradables al tacto.
Muchas personas al recibir su estuche aseguraron que pasará a formar parte de la amplia colección que ya tienen, confesándose coleccionistas impenitentes de los programas de Fiestas que llevan incluido un regalo.
Otras personas indicaron que les gustaba mucho el detalle del escudo de Murcia, que las bufandas llevan, y que está bordado en hilo del mismo tono del tejido.
Otra incidencia en el reparto de bufandas fue el color de las mismas. La gente enseguida se apresuraba a ver si les había tocado una lisa o a cuadros, y también si era de color camel o en tonos burdeos.
Como es normal, los encargados de hacer el reparto no se pueden detener en comprobar el color de las bufandas para complacer las demandas.
Por eso hubo algunos que, incluso, propusieron a otros un cambio, con el fin de llevarse el color que más les gustaba.
Pero especialmente, y como siempre, hubo personas que hicieron doblete. Se pusieron dos veces a la cola, para recibir otro estuche. Algunos al ser señalados por el público decían que «tengo un familiar fuera, y siempre le mando un programa con el regalo, como recuerdo de su tierra». Ante esa justificación el público calla, y espera paciente a que le toque el turno.