El Rey Baltasar no se cortó ayer en La Arrixaca. Guitarra en mano tocó Cocodrilo Drilo, coreado a pleno pulmón por los chavales. Baltasar llegó con tiempo y buen humor al hospital, dado que todavía queda una semana para las navidades. Los niños del materno-infantil de la Arrixaca disfrutaron de un festival navideño dedicado especialmente a ellos que contó con muchas sorpresas.
El mago Charley Max los deslumbró con sus juegos de cartomagia, especialmente cuando imprimió ante sus ojos una de las cartas sobre un pañuelo de seda. También los maravilló haciendo levitar una mesa, y con los juegos de mentalismo, en los que adivinaba los números, nombres y figuras que tanto niños como enfermeras y médicos dibujaban de forma secreta en un papel. Pero cuando más fliparon los chavales fue cuando Charley Max echó un huevo crudo en su chistera y obtuvo una estupenda tortilla, que algunos se empeñaron en probar para comprobar su autenticidad.
Sooper, caracterizado de Baltasar, puso la música con su guitarra. El festival de ayer fue sólo el comienzo de una larga lista de actos en La Arrixaca y en el resto de hospitales de la ciudad.