La Policía Local requisó los pitos que llevaban consigo los vecinos de La Paz que madrugaron ayer mañana para asistir al Pleno en el que con el apoyo del PP se dio luz verde a la modificación inicial del Plan General de Ordenación Urbana. De esta manera, las intervenciones del concejal socialista Marcos Ros sólo fueron interrumpidas con algún abucheo y algún improperio más desde las pajareras -«¿usted tenía que estar viviendo allí en el polígono!», le espetó un anciano al edil socialista-, pero sin la sonora pitada que le tenían preparada los vecinos por la oposición de este grupo municipal al proyecto que lideran el constructor López Rejas y el arquitecto Ricardo Bofill para rehabilitar el barrio.
Ros cargó las tintas contra el alcalde Cámara «por su abandono en la responsabilidad municipal con La Paz y por haber entregado la gestión de una parte importante de la ciudad a un solo interés económico, en una operación inmobiliaria que llegó a comparar con la de Seseña, en mitad de La Mancha, diseñada por Paco El Pocero, ante la cual los responsables municipales adoptaron la misma sumisión y entrega que está mostrando Cámara en este asunto».
Ros defendió la negativa de su formación política argumentando que «muy poco o casi nada ha cambiado desde el avance presentado el pasado mes de julio». Calificó de «artificio contable la supuesta reducción del número de viviendas, ya que se deja la puerta abierta para que el Plan Especial que presente posteriormente el grupo inmobiliario vuelva a elevar el número de viviendas hasta las inicialmente previstas».
Cuando aludió a que «el PSOE se compromete hoy en Pleno a llevar a cabo la regeneración del barrio de La Paz de forma transparente, pública y participativa cuanto el próximo año gane las elecciones», se oyó desde las pajareras a un espontáneo decir que «seguro que no».
El concejal de Urbanismo, Fernando Berberena, añadió que «son capaces de dejar en la estacada a los vecinos de La Paz por oponerse al PP», lo que fue recibido con fuertes aplausos del público.