El geólogo Francisco Turrión presentó una nueva tesis basada en las investigaciones de la Confederación Hidrográfica. En su opinión, «en el subsuelo no hay un sólo acuífero sino dos, separados por un nivel de arcilla». Este detalle tiene una gran trascendencia a la hora de investigar y medir el nivel freático, ya que no es lo mismo sondear la primera capa de agua que la segunda.
«El primer nivel es el llamado acuitardo; pero si alcanzo las arcillas que hay debajo y llego a las gravas, el agua sube. Por tanto, las mediciones serán distintas según el lugar donde se sondee». La Confederación descubrió que existía este nivel freático superior, sobre el que se asientan todos los edificios de la ciudad.
De hecho, basta con observar los trabajos de excavación de cualquier sótano para ver que el agua brota a escasos metros de la superficie. El acuitardo tiene una profundidad de entre 8 y 10 metros; le siguen otros dos metros de arcillas hasta alcanzar las gravas, cuya profundidad ronda los cuatro metros.