Desprecios, insultos, humillaciones, persecuciones a la salida del instituto... «Esto es una pesadilla, llevamos así más un año. Los domingos por la tarde, a mi hijo le entran temblores y me pregunta: '¿Mamá, tengo que ir mañana al colegio? Es un niño que no da ningún problema, saca buenas notas y es muy pacífico. Y le están hundiendo», relataba anoche con rabia y conteniendo las lágrimas Miriam Rodríguez, la madre del niño ingresado en el hospital del Rosell.
«Han llegado a amenazarle con unas tijeras. A los críos que le están haciendo esto tienen que ponerles tratamiento, porque son agresivos y pueden ser futuro maltratadores. Estoy desesperada. Pido a sus padres que hagan algo», suplicó Miriam.