Lagun Aro. Es una compañía de seguros. Pertenece al Grupo Mondragón (como Eroski o Fagor). Esta temporada hay muchas compañías de seguros patrocinando equipos de baloncesto en la Liga ACB (Barcelona, Estudiantes, Juventud). Lagun Aro significa entre amigos. Nos lo ha traducido un periodista que retransmitía el partido para Punto Radio Bilbao. Hace algún tiempo, un obispo que ejercía su labor pastoral en una Comunidad Autónoma con lengua vernácula me decía:
«¿Sabe usted lo mejor que tienen en la Región de Murcia?»
Dígamelo usted, le respondí (pensando que me contestaría con alguna frase hecha, sus gentes, el clima, el paisaje, etc.).
«Que no tienen problema lingüístico», me dijo.
Debió ver mi cara de asombro pues añadió. «Cada vez que tengo que decir misa me planteo la misma cuestión. En que lengua empiezo la celebración. Si lo hago en castellano, la mitad de los asistentes se enfada y deja de atender. Si lo hago en la lengua co-oficial, es la otra mitad la que deja de poner la oreja». La Iglesia, como se puede comprobar, también se ve afectada por los problemas de este mundo.
Autonomías. Y ya que me he metido en este jardín de las realidades nacionales, digamos que las comunidades autónomas con más equipos en la Liga ACB son Andalucía, Cataluña, Madrid y País Vasco con tres equipos cada una. Que Cantabria, Castilla-La Mancha, Extremadura, Galicia, La Rioja y Navarra, además de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, no tienen ninguno. Que entre las comunidades autónomas uniprovinciales, solamente Islas Baleares y la Región de Murcia tienen equipos en la máxima categoría del baloncesto español. Puesto que ahora todo el mundo reivindica su propiedad exclusiva sobre algo, no sé si estaré dando argumentos a alguno.
Sufrimiento. Está visto y comprobado (como decimos en Murcia, ya que hoy la cosa va por estos derroteros) que no hay manera de disfrutar de un partido tranquilo en el Palacio de los Deportes.
Cuando faltaban cinco minutos para acabar, el Polaris World C.B. Murcia ganaba por 16 puntos (55-39). Aquello parecía resuelto. Pero no. Cuando quedan 49.6 segundos para la conclusión la ventaja es de solo 4 puntos (55-51). Es decir, durante casi cinco minutos el equipo murciano no anotó ninguna canasta y sufrió un parcial de 0-12. A partir de aquí el C.B. Murcia anota cinco puntos seguidos de tiros libres (hasta el definitivo 60-51) ya que el equipo bilbaíno fuerza las faltas buscando el fallo de los murcianos desde la línea de personal.
Las rotaciones. Se han puesto de moda recientemente, y no solamente en el baloncesto. Los entrenadores hablan mucho de ellas. En unos casos para justificar decisiones técnicas que afectan a determinados jugadores a los que no conviene incomodar; en otros casos, porque es lo que se lleva; y, en alguna ocasión, son, efectivamente, fruto de una decisión meditada. En el partido de ayer, el base del C.B Murcia, Gavel juega el primer cuarto completo y anota 7 puntos sin apenas fallos; sin embargo, no juega ni un segundo en el último y decisivo cuarto.
Myers no sale de inicio en este último cuarto. Sale ya muy al final y asume la responsabilidad de tener el balón en los últimos segundos para que le hagan las personales y, de esta manera, anotar los últimos cuatro puntos consecutivos de sendos tiros libres. A veces hay cosas que convendría explicar para que se entiendan.
El marcador. Menudo lío. Uno de los marcadores del Palacio (hay dos) deja de funcionar a mitad del partido. Lo dejan encendido, con lo cual se organiza un pequeño caos que obliga a detener el partido. Parece que también se estropea la bocina que utiliza la mesa para parar el tiempo. Se tiene que acudir al clásico sistema del silbato y los pulmones del jefe de la mesa de anotadores. Como en los viejos tiempos.