Inculcan conocimientos en una clase mientras reciben insultos, amenazas y algún que otro golpe. Esa es la triste realidad de un buen número de profesores de la Región que han denunciado, en los últimos dos años, 645 casos de acoso escolar sufrido en sus propias carnes por parte de algunos adolescentes -en plena edad del pavo- a los que tratan de impartir una correcta formación académica y, lo que es más importante, educación útil para afrontar la aventura de la vida.
El sindicato de enseñanza ANPE hizo públicos ayer los datos referentes a violencia en las aulas hacia los profesores de la Comunidad Autónoma durante los últimos dos años. Al menos, aquellos casos que se han llegado a denunciar, porque muchos de ellos se quedan en el tintero, la mayoría de las veces como consecuencia del miedo que se ha acabado instalando en los docentes víctimas de acoso escolar.
De los 645 casos que ANPE ha atendido en los dos últimos cursos, la mayoría han sido por indisciplina del alumnado y por dificultades para el ejercicio de la profesión del docente (290 y 254 casos respectivamente), 55 denuncias están relacionadas con insultos y ofensas, 31 por amenazas y denuncias falsas hacia el profesor, ocho por daños indirectos en su vehículo u otros bienes materiales, y siete denuncias por agresiones físicas por parte del propio alumno o incluso de sus padres.
¿Por qué?
Entre las causas esgrimidas por Clemente Hernández, cabeza visible de ANPE en Murcia, para entender el progresivo aumento de la conflictividad dentro de las aulas se encuentran «el ambiente de permisividad generalizada, la pérdida de valores como el respeto, la tolerancia y la disciplina o el escaso compromiso del alumnado con el esfuerzo en el trabajo. Además, Hernández también achacó la creciente inestabilidad de la convivencia escolar a la «dejadez» de los padres en su responsabilidad educativa o a la indefensión que los profesores perciben y que coarta el ejercicio de autoridad.
Para acabar con la sensación de vulnerabilidad que sienten los profesores de Primaria y Secundaria cuando se ven acosados por un alumno, ANPE ha puesto en marcha el teléfono del defensor del profesor, donde los docentes puedan acudir en caso de necesidad. Esta iniciativa se suma a las que el sindicato ya ha puesto en marcha en el ámbito nacional, como SOS Bullying o Asignatura pendiente, que pretenden perseguir el acoso escolar y ofrecer soluciones al respecto.
El reconocimiento del profesor como autoridad pública en el ejercicio de su función sería una de las medidas que podría mejorar la situación actual, según ANPE, ya que si se produce una agresión directa a un docente, la administración podría actuar de oficio como ocurre en otros países, como Finlandia.