El juez Baltasar Garzón acordó ayer rebajar en 600.000 euros -de 650.000 a 50.000- la fianza del portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi. El magistrado, con el apoyo de la Fiscalía, considera que el buen comportamiento del procesado durante los últimos seis meses demuestra que ha desaparecido el riesgo de fuga que, en marzo pasado, llevó a la Audiencia Nacional a exigirle una de las cauciones más altas impuestas por la justicia para eludir el ingreso en prisión.
La Audiencia Nacional impuso el 29 de marzo pasado a Otegi 250.000 euros de fianza -a sumar a los 400.000 que ya tenía desde un año antes- para eludir el ingreso en prisión preventiva, por considerar que reincidió en un posible delito de pertenencia a banda armada en grado dirigente al organizar una huelga y desórdenes públicos en nombre de ETA y Batasuna, una organización suspendida de actividades. Otegi pasó nueve días en la cárcel madrileña de Soto del Real hasta que pudo depositar la fianza, compuesta en su mayoría por avales bancarios respaldados por el patrimonio de sus familiares.
La medida acordada ayer complementa la dictada el martes pasado por Garzón, por la que relevó a Otegi de la obligación de presentarse a diario en la comisaría de la Ertzaintza más cercana a su domicilio, control que desde esta semana sólo tendrá que cumplir una vez cada quince días. La Fiscalía tampoco se opuso a esta medida.
La sustancial rebaja de la fianza de Otegi y la relajación del control policial al que debe someterse, medidas a las que se han opuesto las dos acusaciones particulares, coinciden con el debate político y social sobre si los jueces y fiscales deben tener un papel activo a la hora de impulsar o facilitar el proceso de paz iniciado el 24 de marzo con el alto el fuego permanente de ETA. Las medidas también se adoptan después de que Batasuna haya defendido en público de forma reiterada que la persecución penal de sus dirigentes atasca el proceso de paz y dificulta sus posibles movimientos para lograr su retorno a la legalidad.
Permisos
El auto del magistrado señala que «si bien la medida de fianza (650.000 euros) pudo estar justificada en su momento para paliar el riesgo de sustracción a la acción de la justicia y la reiteración delictiva, lo cierto y verdad es que después de los meses transcurridos y de varios permisos de salida del territorio nacional, no ha incumplido ninguno de ellos». Entiende que, a la vista de estos datos, ha tenido oportunidades para evadirse y no lo ha hecho, por lo que «existen contraindicios suficientes que demuestran la ausencia de riesgo de fuga». Es más, Garzón concluye que «la presencia del procesado en el juicio, al menos hasta el momento presente, está garantizada».
El juez acordó ayer que la fianza «adecuada» a la nueva situación son 50.000 euros después de encontrar «insuficientes» los 12.000 euros que pedía la defensa de Otegi y de tildar de «excesivos» los 200.000 euros que estaba dispuesta a apoyar la Fiscalía de la Audiencia Nacional. El instructor considera que otra razón para moderar la cantidad, tras el descenso del riesgo de fuga, es que la fianza debe ajustarse a «la verdadera capacidad económica del sujeto» y, en este caso, «es notorio que (Otegi) no llega a cubrir los gastos que origina una fianza de esta envergadura».
No obstante, Garzón deja claro en su auto que la notable rebaja de la caución no afecta a la situación procesal del dirigente de la ilegalizada Batasuna. Confirma la imputación de Otegi -dirigente del «frente político-institucional» de ETA- y considera que «subsisten los indicios racionales de responsabilidad penal» del procesado dentro del sumario de Batasuna, que investiga a todos los dirigentes históricos del partido ilegalizado, acusados de pertenencia a ETA.
Los argumentos de Garzón para suavizar la fianza de Otegi fueron apoyados por la Fiscalía, que destaca también que, además de su disciplina en las presentaciones diarias, desde marzo pasado, «no consta reiteración en el delito por el imputado que haya motivado una nueva imputación en este juzgado, por lo que puede concluirse que se han modificado sustancialmente las circunstancias fácticas que provocaron» las elevadas fianzas. A este hecho no es ajeno que la izquierda abertzale, en un movimiento táctico, decidiese hace meses mantener a Otegi en un segundo plano, con escasa intervención pública, para evitar que su situación penal se agravase. La medida tomada por Garzón puede beneficiar en las próximas semanas a otros de los principales procesados en el sumario de Batasuna. Los miembros de la Mesa Nacional Pernando Barrena y Juan José Petrikorena y el líder de Gestoras Pro-amnistía, José María Olano, tienen fianzas de 200.000 euros por imputaciones menores que las que pesan sobre Otegi, que desde ayer sólo deposita ante el tribunal 50.000 euros.