Ya hay fumata blanca. Según ha podido saber La Verdad, el jurado que debía decidir entre los seis proyectos finalistas para la regeneración de la bahía de Portmán acordó anoche, después de casi diez horas de deliberaciones y una apretada votación final, apostar por la opción más verde y más murciana.
Se trata del estudio con el lema In situ que defendió el arquitecto local Manuel Clavel Rojo en representación de un grupo de profesionales murcianos, y que crea una playa de más de 1.300 metros después de retirar estériles para que la línea de costa retroceda 250 metros. El otro gran puntal del proyecto ganador -aún no proclamado- es la creación de una marina interior de 700 amarres que quedaría oculta a la vista desde el mar y cuya bocana de entrada se situaría al sur de la actual bahía. Sobre los anchos pantanales se ubicaría un hotel, un club náutico y zonas comerciales, así como un apartahotel.
El tercer pilar sobre el que se asienta la idea ganadora es el uso que se dará a los estériles retirados -1,2 millones de metros cúbicos- después de ser estabilizados. Casi la mitad de ellos serán usados para crear una zona de dunas, cubiertas por vegetación, que envolverán a la nueva playa. Entre esas zonas verdes se ubicarán zonas deportivas, un centro de talasoterapia con piscinas de agua salada, aparcamientos y un Centro de Interpretación del Litoral que incluirá un museo de la bahía que ilustrará el azaroso pasado de este rincón del litoral murciano, así como puestos de control sobre la evolución de los estériles.
218 millones de coste
Según el estudio de viabilidad del proyecto, el coste total de las actuaciones superaría los 218 millones de euros. La mayor partida se la llevaría la regeneración de la playa (52 millones) y la creación de la orografía de las dunas (25,7 millones). En el capítulo de ingresos -calculados sobre el valor de mercado del suelo- destacan los puntos de amarre (supondrán 49 millones de euros) y las zonas de hotel y apartahotel, que generarán 36 millones cada una. Las áreas comerciales de la marina dejarían 32 millones de euros y la zona de talasoterapia, otros 36 millones. Según el estudio, los ingresos estarían en los 350 millones de euros.
La ventaja medioambiental del proyecto radica principalmente en que los estériles -retirados de una zona de 397.000 metros cuadrados- serían tratados en el mismo espacio de la bahía, evitando un sobrecoste de transporte y el riesgo de su movilización. Una vez desactivados a través de un proceso en tres fases, serían trasladados para crear el entorno de dunas y reforzar la península que oculta la marina. Sobre el antiguo terreno contaminado se ubicará una primera capa de terreno estabilizado, a la que seguiría una capa geotéxtil para evitar filtraciones y otra banda de sustrato vegetal, sobre el que se realizaría la repoblación vegetal.