La Patrona, Nuestra Señora del Rosario, recibió ayer entre vítores y cohetes el cariño de miles de santomeranos, que pudieron después de más de 35 años disfrutarla al aire libre. La Virgen salió entre honores a la plaza, donde se celebró una misa. Este año la ofrenda se ha adelantado, cobrando entidad propia dentro del programa y añadiéndole el acto de bendición de los niños, de pocos meses hasta tres años, a los que se les dio a besar una medalla de la Patrona. Al finalizar la ceremonia, se repartieron miles de pequeños bocadillos, bendecidos por la Virgen. Los santomeranos dejaron a los pies de la Patrona flores, pero también su cariño y otras ofrendas para los pobres, como alimentos y ropa.