El año pasado se cerró con buenos resultados para el colectivo de la economía social: en el 2005 se crearon 2.000 nuevas compañías y 62.000 empleos, lo que supone un crecimiento del 10% en ambos casos. Con este aumento en el número de contratos las empresas del sector ya dan trabajo a un 12% de la población activa española. Así lo refleja el anuario de la Confederación Empresarial Española de la Economía Social (CEPES).
Para Marcos de Castro, presidente de la asociación, estas cifras demuestran «que se puede ser competitivo al tiempo que se genera solidaridad y cohesión social». En la actualidad existen en España 50.659 empresas presentes en este sector. Cooperativas, sociedades anónimas laborales y otras figuras similares, que ocupan a 2.320.454 personas.
La facturación de empresas de este colectivo alcanzó el año pasado los 100.417 millones de euros, lo que representa aproximadamente un 7% del producto interior bruto español. En opinión del presidente de CEPES los números reflejan «que las compañías con componente social generan riqueza, sin renunciar a tener un carácter cualitativamente distinto».
El seguimiento de la actividad pone de manifiesto que la economía social crece a un ritmo más alto que la tradicional. De Castro se congratula afirmando «que otra forma de hacer empresa es posible». La confederación tiene ya 10.128.535 asociados.
Inserción y empleo
Bajo CEPES se agrupan 26.146 cooperativas, 20.279 sociedades laborales, 74 entidades de economía social con otras formas jurídicas, 60 empresas de inserción, 760 centros de empleo, así como 2.900 asociaciones del sector de la discapacidad.
Esta filosofía de servicio a la sociedad está calando cada vez más en el mundo empresarial que se mueve dentro de los principios de la pura economía de mercado. «Ya no se puede acceder al mercado sin pensar en la calidad, en los clientes, en las relaciones honestas con los trabajadores, los proveedores y con el entorno social y ambiental y cada vez más ejecutivos se dan cuenta», reflexiona De Castro.
Un sector de la economía social está estrechamente vinculado con la prestación de servicios. Por eso, los dirigentes de CEPES también valoraron la nueva Ley de Dependencia, que entrará en vigor el próximo año, definiéndola como «una revolución que considera un nuevo modelo social».
Según Marcos de Castro este nuevo texto «supone abandonar el viejo modelo heredado de la revolución industrial y empezar a primar a las personas por encima de lo productivo».
Pese a felicitarse por la llegada de la Ley, desde la confederación critican que únicamente hayan participado de su redacción el Gobierno, la patronal y los sindicatos.
Para el presidente de CEPES se ha gestado «como de si de una mera relación laboral se tratara, dejando de lado a las asociaciones de familiares y afectados que son quienes más conocen estos problemas».