El precio de la sequía

Los efectos empiezan a notarse en el encarecimiento de las hortalizas, la próxima subida del recibo del agua por la desalación, los enfermos de alergia y el retraso de la gripe, la venta de prendas de abrigo, la pérdida de árboles... El turismo sigue apagado en esta época y las terrazas hacen su agosto

Un olivar con la tierra cuarteada por la sequía extrema./A.G.
Un olivar con la tierra cuarteada por la sequía extrema. / A.G.
Manuel Buitrago
MANUEL BUITRAGO

U n día soleado en la Región de Murcia -de los muchos que hay a lo largo del año-, ya no es sinónimo de ‘buen tiempo’: es preferible que llueva a cántaros. Durante este otoño solo han caído 7 litros por metro cuadrado, lo cual representa un 83% menos de lluvias respecto a la media del último decenio. La situación anticiclónica se ha enquistado con unas cálidas temperaturas que convierten noviembre en el más seco de los últimos 36 años, según la Agencia Estatal de Meteorología.

Las consecuencias no las asume solo la agricultura -el sector más visible por tratarse del gran consumidor de agua-, sino que el precio de la sequía y de las altas temperaturas lo pagan también la fauna y la flora, la masa arbórea, la caza, la cesta de la compra, los alérgicos, los enfermos de gripe, las tiendas de confección, el consumo energético y el recibo del agua a causa de la desalación intensiva. Los efectos son menores y hasta beneficiosos, en otros sectores y actividades, como la hostelería, las salidas nocturnas y el aperitivo en las soleadas terrazas.

Debido a la escasez de agua y los efectos del cambio climático, un informe del Ministerio de Defensa del Reino Unido situó al sureste de España y a Sicilia como las zonas potenciales de conflictos geopolíticos en Europa en el horizonte de 2035. Prescindiendo de los términos bélicos, los efectos son patentes si se tienen en cuenta los ciclos de extrema sequía que se vienen repitiendo con cierta regularidad cada diez años. El más fuerte que se recuerda es de mediados de los años noventa, al que siguió el de 2005 hasta desembocar en el actual, con una mayor duración si cabe.

Un día soleado ya no es sinónimo de ‘buen tiempo’ cuando ha llovido un 83% por debajo de lo habitual

En los embalses de la cuenca del Segura solo quedan 15 hectómetros útiles para mantener un mínimo caudal ecológico en el río de 3 metros cúbicos por segundo. Las acequias están cerradas a cal y canto, lo cual tiene efectos sobre la flora y fauna que pueblan la huerta de Murcia, como advirtió Huermur. Nadie lo niega, pero la prioridad es el cauce principal del Segura, apuntan desde la Confederación Hidrográfica.

Los acuíferos son la única tabla de salvación en estos momentos, junto a las desaladoras. Los primeros están sujetos a estrictos controles medioambientales para acompasar las extracciones de los pozos a la recarga del subsuelo, cada vez más pobre. Al mismo tiempo, la Confederación ya ha advertido de que la batería de pozos de la huerta de Murcia debe manejarse con extremo cuidado para que no se produzca un brusco descenso del nivel freático que afecte al subsuelo y dañe las edificaciones, como ocurrió en el año 1995.

Los productores están preparados para un incremento de los precios de las hortalizas a principios del año que viene porque habrá probablemente un descenso de la oferta, dado que la plantación de cultivos de temporada se ha reducido hasta en un 40% de media en la cuenca. Unido a esto, hay 44 millones de árboles (cítricos y frutales) en peligro porque no tienen garantizada toda el agua que necesitan. Hay que sumar la creciente salinidad del suelo. La falta de lluvias afecta a todos los cultivos -no solo a los regadíos- y a la ganadería. Los costes del campo se han encarecido un 30%, según los sindicatos agrarios.

Se ha plantado un 40% menos en la mayor parte de la cuenca, lo cual repercute en la oferta y el precio de las verduras

La demarcación del Segura se encuentra al 13% -tres veces menos que la media peninsular- con tan solo 151 hectómetros almacenados, gran parte de embalse muerto. Las desaladoras están a la máxima producción, aunque no en una situación óptima porque no se han acometido a las ampliaciones que se vienen prometiendo desde hace años, sobre todo en la planta de Torrevieja. Están volcadas en el abastecimiento a la población, que tendrá que pagar más cara el agua del grifo el año que viene.

La desalación ha repercutido también en el incremento de la producción eléctrica, con un 3,7% más que el año pasado, y no precisamente por la calefacción de los hogares. En paralelo, la menor producción hidroeléctrica encarecerá el coste de la energía. La venta de ropa de abrigo ha descendido un 20%. El frío llega cada vez más tarde y el cambio estacional se solapa y desvanece, dominado por las cálidas temperaturas. Como se suele decir, aquí llueve para arriba.

M.A. Ruiz Los árboles no resisten

Tierra cuarteada en un huerto de Murcia.
Tierra cuarteada en un huerto de Murcia. / N. García / AGM

«El campo está seco». Es una frase recurrente, una consigna común entre los visitantes de los espacios naturales que resume el cambio evidente experimentado por la cubierta vegetal de la Región durante el ciclo de sequía. Dos imágenes comparativas difundidas hace unos días por Aemet reflejan una España casi marrón, especialmente en Murcia. Un periodo duro para la naturaleza -cíclico en el Sureste pero cada vez más frecuente y extenso en el tiempo debido al cambio climático, advierten los científicos- que ya se ha cobrado un alto precio: se han perdido más de un millón y medio de árboles, según el profesor de Ecología de la UMU Miguel Ángel Esteve, quien advierte de que también está sucumbiendo a la falta de agua la vegetación adaptada a la escasez de lluvias. Un ejemplo: solo en Calblanque han muerto más de 250.000 plantas de romero.

Si el agua es vida, es fácil darse cuenta de que los ecosistemas son ahora mucho más hostiles también con la fauna. Los arroyos secos y los humedales de interior desecados son una trampa mortal para los anfibios -un grupo especialmente amenazado- y los insectos acuáticos, y en general se ven afectados los periodos de cría de todas las especies. Ecologistas en Acción ha llegado a pedir una moratoria en la temporada de caza hasta que llueva algo y estos meses finales del año se parezcan algo más al otoño.

M. Buitrago Sube la cesta de la compra

Un consumidor llena la cesta de la compra en un establecimiento.
Un consumidor llena la cesta de la compra en un establecimiento. / La Verdad

Se ha plantado hasta un 40% menos de hortalizas debido a la escasez de agua, y la falta de producción se notará a partir de enero, lo que provocará un incremento de precios en la cesta de la compra. El sector hortofrutícola está preparado para ello, aunque todavía es pronto para calcular el encarecimiento. «En un plazo de dos o tres meses habrá menos oferta y se podrá visionar la subida en las frutas y hortalizas en fresco», señalan desde Proexport. Hasta principios del 2018 la oferta estará cubierta, aunque dependerá del frío que haga. Esto es así porque muchas producciones se trasladaron a las zonas altas de la cuenca y a otras provincias con más recursos hídricos, pero si bajan las temperaturas dichos cultivos se resentirán.

El sector destaca que no hay otras zonas de España y de Europa que sustituyan en estos momentos al Sureste, y también subraya que las grandes cadenas de distribución no se quedarán sin productos en las estanterías. Hubo una prueba de fuego a principios de año a causa del hundimiento de cultivos en otros países mediterráneos. La Región de Murcia aguntó pese a las inundaciones en la zona del Mar Menor. La tendencia es que se plantará menos a medio plazo si se mantiene la sequía, y quienes lo hagan tiene que afrontar también las elevadas temperaturas en esta época del año.

J.P. Parra Infierno para alérgicos

Una mujer estornuda por efecto de su alergia.
Una mujer estornuda por efecto de su alergia. / LV

La sequía es una mala noticia para los alérgicos. La progresiva desertización se está llevando por delante algunos tipos de plantas -las que requieren de más agua- que son sustituidas por otras más resistentes y alergénicas, como las amarantáceas. La voz de alarma la dieron los expertos a finales de octubre en un simposio sobre Cambio Climático y Alergias celebrado en Murcia. El polen de salsola, la amarantácea más común, ha pasado a ser el segundo que más alergias provoca en la Región. Afecta ya al 45% de los pacientes de rinitis, por encima de las gramíneas (38%). A la prolongada sequía se une el progresivo aumento de las temperaturas y la contaminación. Un cóctel que está provocando que los alérgicos sufran los síntomas durante periodos cada vez más largos de tiempo. Adiós a aquello de la alergia primaveral. Ahora, hay pacientes que no se libran de la rinoconjuntivitis en meses. Este año, por ejemplo, los niveles de salsola han sido inusualmente altos durante todo octubre. Lo advirtió el jefe de Alergias del Reina Sofía, Juan Carlos Miralles, quien no tiene dudas sobre la relación estrecha entre la mayor agresividad de los síntomas alérgicos y el aumento global de las temperaturas. Otra derivada de los veranos cada vez más largos es el retraso en la aparición de los virus respiratorios propios del invierno. Entre ellos, la gripe. De ahí que la Consejería de Salud inicie cada vez más tarde la campaña de vacunación.

A. Botías Menos ropa de abrigo

Varias clientas rebuscan prendas de abrigo en un comercio.
Varias clientas rebuscan prendas de abrigo en un comercio. / F. Manzanera / AGM

«Ya lo decía mi padre hace quince años. ¡No compres muchos abrigos! Y tenía razón». Así de rotunda se muestra Carmen Cano, vicepresidenta de Murcia Centro Área Comercial, quien añade que «los inviernos tienden a remitir. Pero este año ha sido exagerado». La exageración resulta evidente: el buen tiempo ha disuadido a los murcianos de comprar ropa de abrigo que, en muchos casos, no necesitan. «El textil ha caído un 20%. Pero no solo aquí, en el resto de España también», continúa Carmen. En su opinión, los murcianos «cada vez compran menos y todo depende siempre del tiempo. El que tiene dinero sí que compra ahora. El que no, pues aguarda hasta las rebajas. Y si entonces ya no aprieta el frío, pues eso que lleva ahorrado».

Desde El Corte Inglés, con varias sedes en la Región, reconocen que el tiempo «influye, como es lógico, en el tipo de demanda del cliente. Cuánto más frío más demanda de ropa de abrigo, aunque nos adaptamos siempre a la demanda de los clientes». Como señalan las mismas fuentes, «este año la llegada del frío ha sido algo más tardía y, por tanto, la venta se ha concentrado en prendas de abrigo más ligeras, pero en las últimas semanas ya ha subido la demanda de plumíferos, que es una de las tendencias principales de la temporada, igual de que abrigos de paño, bufandas y guantes».

A. Botías Las terrazas, a tope

Terrazas llenas de gente en Cartagena.
Terrazas llenas de gente en Cartagena. / P. Sánchez / AGM

Son conscientes de que quizá sean uno de los pocos sectores de la economía regional que se sienten beneficiados por el buen clima. Aunque, como se apresura a advertir el presidente de la Asociación de Cafés y Bares de Murcia, Juan Francisco Carmona, «la falta de agua en nuestra Región es un gran problema. Nos alegraríamos, sin lugar a dudas, de que pronto cambiara el tiempo y lloviera».

Mientras tanto, sin embargo, seguirán las terrazas y veladores de los restaurantes llenos hasta la bandera de murcianos que disfrutan esos días que recuerdan más a la primavera que al otoño. Carmona, en cualquier caso, destaca que «las temperaturas no son tan altas como parece. Estamos registrando mínimas de seis grados, propias de la época. Lo destacable es que no hace viento ni llueve. Y eso anima a muchos a salir a las calles».

El presidente no se atreve a asegurar que este otoño sea mejor que el pasado y que muchos hosteleros estén haciendo su particular agosto. Aunque añade que «no hemos tenido ningún fin de semana malo hasta ahora». Similares opiniones comparten otros hosteleros de Cartagena, Lorca y el Mar Menor. Para todos, el retraso en la llegada del frío y la ausencia de temporales están impulsando un sector que, en los últimos tiempos y por la crisis, también había atravesado su particular calvario. Estos días, están en la gloria.

A. Salas Turismo a medio gas

Clientes en la recepción de un hotel en La Manga.
Clientes en la recepción de un hotel en La Manga. / A. Gil / AGM

«Solo con el sol no se mantienen abiertos los hoteles de la costa murciana». Así lo ve la presidenta de la Asociación de Alojamientos Turísticos de la Costa Cálida (Hostetur), María del Mar Martínez. A la vista está el otoño más cálido de los últimos años en el litoral, en contraste con el cierre del 75% de los hoteles costeros, como es habitual cada año al dejar atrás octubre. «La mayoría están ya cerrados y los pocos que hay abiertos aprovechan para fidelizar al cliente para el próximo año, pero en general el sector hotelero no ha podido aprovechar este clima favorable», explica Martínez.

Con el 75% de los hoteles cerrados, Hostetur no dispone de cifras de ocupación, aunque se mantienen excepciones como La Manga Club y el hotel Thalasia de San Pedro del Pinatar, debido a la recepción de los equipos de fútbol europeos y las competiciones de golf y tenis. Al margen de la llegada programada de deportistas a lo largo de la temporada baja, en Thalasia confirman que la ocupación ha aumentado en los meses de junio, septiembre y octubre aunque aseguran que «esta tendencia no viene marcada solo por el clima sino que también hay que tener en cuenta las estrategias empresariales que luchan contra la estacionalidad turística del sector». De hecho, como hotel con balneario marino, que cuenta con piscinas termales, no les beneficia que la temperatura exterior sea superior a la interior. Aunque, al turista extranjero le agrada este clima.

D. Vidal Más energía para desalar

Planta desaladora de Torrevieja.
Planta desaladora de Torrevieja. / N. García / AGM

Las subestaciones eléctricas que Iberdrola tiene distribuidas en la Región registraron en octubre un notable incremento en el consumo de energía. Según fuentes de la compañía, el consumo de electricidad acumulado a lo largo de octubre fue de 7.712 gigavatios hora, por los 7.436 del mismo mes de 2016, lo que supone un aumento del 3,7%. Durante este mes, los datos de Iberdrola también revelan un importante consumo eléctrico. En la semana del 13 al 19, el incremento medio fue de casi del 3,5%, con picos de hasta el 4,79%, registrado el viernes 17.

«Estos incrementos hay que ajustarlos con las temperaturas de esos días», según las mismas fuentes. Así, la temperatura media de octubre de 2016 fue de 19,2 grados (el séptimo más cálido desde 1941), mientras que la media de este año ha sido algo superior, 19,4 grados centígrados. Por lo que respecta a la semana de referencia en noviembre, del 13 al 19 de noviembre de 2016 las mínimas no subieron de los diez grados, y las máximas oscilaron entre los 16 y los 21, unos parámetros similares a los de este año. Con estos datos, la razón del aumento del consumo eléctrico hay que encontrarla fuera de los hogares. «En un principio es achacable al sector industrial, aunque esto no se detalla en los datos», explican. Sin embargo, un técnico de la compañía revela que el incremento de la demanda energética tiene un claro responsable: el sector industrial. Y tiene su lógica, teniendo en cuenta el notable aumento de producción de agua desalada en la Región.

M. Buitrago El grifo se encarece

AFP

La producción de agua desalada crece por días debido al cierre del Trasvase Tajo-Segura y al desplome de las aportaciones en la cuenca del Segura. Pronto se hará notar en el bolsillo de las familias porque la Mancomunidad de los Canales del Taibilla (MCT) -que abastece a más de dos millones de habitantes de 77 municipios de las provincias de Murcia, Alicante y Albacete- no descarta una subida de la tarifa si la sequía se prolonga. En la actualidad factura a los ayuntamientos 69 céntimos por metro cúbico, un precio que permanece invariable desde junio de 2015. La MCT cuenta con un fondo para aguantar el tirón, pero existe un límite: no puede asumir un desequilibrio financiero que descuadre sus cuentas. Su responsable, Adolfo Gallardo, intentará que la subida se produzca lo más tarde posible, y que sea mínima.

La Federación de Municipios de la Región de Murcia considera que la subida del agua será inevitable y solicitará al Gobierno central que la subvencione, como ha hecho en alguna ocasión con los regadíos. La Región de Murcia ya paga el agua más cara de España, y este aumento la encarecerá todavía más. Los regadíos también dependen de la desalación, y pagan tarifas distintas según la zona. Les resulta hasta cinco veces más cara que el agua del Trasvase. Es probable que el Ministerio les vuelva a subvencionar una parte.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos