Un policía se enfrenta a una sanción por poner mal la calle en una multa de tráfico

El agente, en el juicio.
El agente, en el juicio. / J. C. Caval

El fiscal rebaja su petición de condena al agente, por un presunto delito de falsedad en documento público, al entender que «no existió malicia»

MARÍA AGUILARMURCIA

Con actitud seria pero firme se presentó ayer I. T. P., policía local de Villanueva del Río Segura, en el Palacio de Justicia de Murcia. El agente está acusado de un presunto delito de falsedad en documento público. El 11 de noviembre de 2015, el procesado multó a un vecino, A. A. L., por estacionar su vehículo obstaculizando el tráfico. Sin embargo, la dirección que aparecía en el boletín de la denuncia era la carretera RM B-29, mientras que el coche realmente se encontraba en el Camino Canales, dentro de un tramo de huerta privado.

El inculpado se enfrenta a una petición del fiscal de seis meses de multa, a razón de seis euros (1.080 euros). Durante el juicio, el acusado declaró que aquel día se encontraba patrullando por la zona, a petición de los vecinos y por orden del concejal de Seguridad Ciudadana, debido a los repetidos robos en los huertos colindantes. Y al ir a retirarse de ese camino, encontró que otro vehículo obstaculizaba el paso del coche policial y, por tanto, procedió a formular la denuncia. En su alegato, el agente explicó que el delito del que se le acusa se debía a su desconocimiento de la denominación de la calle al tratarse de un camino de huerta, por lo que se limitó a poner el nombre de la vía RM B-29, que conecta a través de una pequeña senda con la vía en cuestión.

A. A. L., el vecino denunciado, se encontraba regando sus cultivos cuando, alertado por el encargado del agua, acudió al lugar donde el policía estaba redactando la multa y le avisó de que se trataba de un camino privado. Sin embargo, el agente siguió adelante.

Fue el propio cabo el que informó al vecino de que la dirección que figuraba era incorrecta

Intervención del superior

Este vecino, creyendo injusta la sanción, acudió posteriormente al cuartel para reclamar por la multa. Según la declaración de A. A. L. y del cabo, fue el propio jefe de Policía el que informó al vecino del error en la denuncia al reflejar una dirección incorrecta. Entre las pruebas, además, figuraba una de las fotografías que tomó el agente antes de poner la multa donde se confirma que el lugar exacto del estacionamiento fue en este camino de huerta y no en la carretera regional. Varios testigos y el propio acusado declararon durante el juicio que existía una mala relación entre el policía encausado y su superior, algo que el propio cabo negó. Sin embargo, según el agente, ese enfrentamiento personal llevó al cabo a abrirle un expediente sancionador por esos hechos, en lugar de invalidar la supuesta multa falsa.

Tras las declaraciones, el fiscal consideró que, a pesar de que el policía no obró con la diligencia necesaria por no cerciorarse del nombre de la vía, «no existió malicia por parte del acusado» ya que las consecuencias de haber multado al vehículo en una u otra vía habrían sido las mismas. Por este motivo, la Fiscalía rebajó la pena inicial, en la que pedía cinco años de prisión para el acusado así como su inhabilitación en el cargo y una multa de 20 meses a razón de 10 euros al día.

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