La Verdad

Cehegín, tradición de vanguardia

El Coso, 'La misteriosa historia del jardín que produce agua', frente a la silueta del Casco Viejo de Cehegín.
El Coso, 'La misteriosa historia del jardín que produce agua', frente a la silueta del Casco Viejo de Cehegín. / GUILLERMO CARRIÓN
  • Rico patrimonio para alimentar el espíritu, sabrosos bocados para dar placer a los sentidos

Cualquier excusa es buena para acercarse a disfrutar de uno de los pueblos más cautivadores de la Región. El casco antiguo de Cehegín se levantó encaramado a una colina (La Morra, según los mapas del IGN), cuyas cimas están coronadas por la Ermita de la Concepción y la Iglesia de Santa María Magdalena: dos miradores excepcionales a estas tierras del Noroeste entreveradas por los cursos de los ríos Argos, Quípar y Benamor, que aportaron a sus habitantes los recursos necesarios para establecerse en ellas desde siempre.

En esta ocasión, la maravillosa 'excusa' es la de disfrutar de los sabores, aromas y texturas de la gastronomía ceheginera a través de los bocados que proponen en su IX Ruta de la Tapa y el Cóctel, una codiciada propuesta que mejora año tras año sus cifras y que, nunca, comentan los organizadores, baja de las 100.000 tapas servidas. Aunque comenzó el pasado 28 de enero -en los dos primeros fines de semana han vendido casi 40.000 tapas, con sus respectivas bebidas, y cócteles- todavía tienen tiempo de organizar su visita cualquier viernes, sábado o domingo hasta el 26 de febrero, fecha en la que concluye este completo programa.

Una vuelta al pasado

Como todos los años, el servicio del 'Bus de la Tapa' está operativo de 13 a 17 h., así que lo mejor es que aparquen temprano en la parte nueva de la ciudad y aprovechen a primera hora de la mañana para visitar caminando el casco antiguo, Conjunto Histórico Artístico desde 1982. Suban por la Cuesta del Parador y sigan por la calle López Chicheri (si tienen dudas encontrarán la Oficina de Turismo en esa calle) para admirar algunos de los 500 edificios de interés con que cuenta esta localidad, que ha sabido aunar tradición y vanguardia.

No deben dejar de admirar la Casa de Doña Blanca o Palacete de la Marquesa de Villar de Felices, la del Conde de los Campillos, la Casa del Jaspe (sede del Ayuntamiento), el Hospital de la Real Piedad, la Casa de Don Octavio y la Ermita de la Concepción (un edificio en cuyo interior aguardan innumerables sorpresas). Hagan un alto en su mirador y disfruten del relieve de este pueblo, una cordillera de tejados a dos aguas bajo los que se ocultan las serpenteantes y empinadas calles de trazado medieval.

Mirando al futuro

Desde allí, pueden bajar, por la plaza del Mesoncico y la callejuela Segisa a El Coso de Cehegín, donde el estudio de arquitectura Cómo crear historias diseñó y construyó 'La misteriosa historia del jardín que produce agua'. Un proyecto innovador, multipremiado y sostenible que ha servido para recuperar lo que era un espacio 'muerto' en una de las zonas más degradadas del casco histórico. Desde allí, además de comprobar que el nuevo urbanismo puede y debe ser respetuoso con la fisionomía de una ciudad con mucha historia, también es posible constatar que el diseño debe ser compatible con el reaprovechamiento de recursos escasos como el agua (un sistema de estanques con plantas filtradoras depura las aguas residuales para, después, aprovecharlas para regar el jardín) ni con la naturaleza (con el tiempo, la vegetación irá cubriendo las estructuras que rodean este singular y original espacio, y amortiguará el calor en verano).

Desde el jardín, a través de una claraboya, se pueden ver los restos de una bodega del siglo XVIII que se encontró en el subsuelo. Caminen por el verde itinerario, diseñado respetando los senderos que durante más de medio siglo trazaron los vecinos sobre el solar de las viviendas que una gran nevada en los años 50 había tirado abajo, para salvar el enorme desnivel que había quedado entre las distintas zonas del pueblo.

Y por la pasarela de madera, que sobrevuela el jardín y que conecta con la Cuesta de los Herreros, suban hacia la plaza del Castillo, otro de los miradores privilegiados de Cehegín y centro neurálgico del casco histórico. Allí, la zona fortificada, encontrarán los soportales del siglo XVIII, la Iglesia de Santa María Magdalena, la Casa del Concejo, el Palacio de los Fajardo (sede del Museo Arqueológico) y la Puerta de Caravaca de la muralla.

Bocado a bocado

Cehegín ofrece posibilidades para ampliar esta ruta hasta el infinito, pero si consideran que es buena ahora, pueden empezar probando la tapa de La Muralla, un bacalao al horno con salsa de ajomiel, que Pedro Martínez recomienda maridar con Begastri blanco. Una tapa clasificada como clásica y con la que pueden iniciar el descenso, por la calle Mayor, alternando el turismo cultural con el gastronómico. Van camino del Restaurante El Sol, un imprescindible en el tapeo ceheginero, donde podrán catar la 'deconstruida' Mi croqueta en vaso, un placer que se consume con cuchara, y las alcachofas con velo de guijuelo (ideadas por Ángela y Pedro Martínez). Calle abajo, pasarán junto a la Casa del Duque de Ahumada y El Casino, la Casa de las Boticarias y, si entran en la farmacia, con suerte quizá puedan ver la primera receta atendida por Dimas Agudo en 1935, los botes con antiguas fórmulas magistrales y los bonitos muebles de la antigua botica. Antes de salir del cogollo ceheginero, degusten el Rinrán de las Boticarias en El Casino, la Olla de Pueblo en El Mesoncico y el Porompompero de Alcuza en La Barandica de Farina.

Ya, para seguir saboreando los manjares que los 24 bares y restaurantes han preparado para los ruteros, no tienen más remedio que desplazarse a la parte nueva de la ciudad, donde también encontrarán los 7 pubs y cafeterías que les permitirán poner el broche redondo a la jornada con cócteles como el colorista Milk Triple Dyc (El Molino), Sueño Barroco (Melody), Coffee Racer (Tránsito), Chips para mí (Clave), The Cotton (London Blue), Espuma de frutos rojos (Ibiza) y Molokay 2017 (Molokay).

Por 2,5 euros podrán acompañar su Estrella o su vino Carreño de tapas tradicionales como el tartar murciano (Tucao), el 'empedrao' ceheginero (Mi Tasca), las Rosas de La Lonja (La Lonja) o el crepe Peña Rubia (Pipiolo); y vanguardistas como el miniburguer de atún rojo con salsa wasabi (La Fama), el Ribazo (Lataza) o el tataki de La Tercia (Palacio de la Tercia). De postre, Maceta de Chocolate de Dulces Motolite.

Cuando acaben, la programación complementaria les ofrece variadas posibilidades; y durante, música de charangas y teatro de calle animarán su sensorial paseo.

Temas