La Verdad

«El público ha crecido con nosotros»

«El público ha crecido con nosotros»
  • La Oreja de Van Gogh, la banda donostiarra de pop candoroso y juvenil, regresa a Murcia con su última gira y disco, 'El planeta imaginario'

Va para veinte primaveras, año arriba -si contamos desde su fundación como Los Sin Nombre-, año abajo -si contamos desde la fecha de publicación de su debut discográfico-, de la meteórica irrupción de La Oreja de Van Gogh (LODVG), el grupo de pop candoroso y juvenil poseedor del récord de discos vendidos por artista español en el siglo XXI. E igualmente va para diez veranos, quincena arriba, mes abajo, que se produjo el cambio de vocalista en la formación donostiarra, pasando de la tierna Amaia Montero a la simpática Leire Martínez. En este espacio les ha dado tiempo para facturar más de ocho millones de discos, para obtener más nº1 que 'hat-tricks' Ronaldo, para grabar siete álbumes de estudio -además de una decena entre recopilatorios, DVDs en directo y otros formatos de alta rentabilidad-, así como a realizar hasta once extensas giras, la mayoría con escalas no menores en Estados Unidos y Latinoamérica. La última de ellas responde al enunciado de su último álbum, un 'El planeta imaginario' que vio la luz a finales del año pasado y que esta noche hará escala en nuestra querida Murcia. Qué lindo el amor en primavera. O el desamor, temática que junto con la tristeza y el sufrimiento, es la aguja que enhebra el hilo de esa gran tela de araña emocional que son las canciones de LODVG, capaces de atrapar tanto a moscas jovencitas como a expertos coleópteros. Llorar mola. Supongo.

Pese al fondo argumental recurrente, las letras poético-sentimentales de La Oreja de Van Gogh («Ya no importa recordar / que te quise sin piedad / que las flores se apartaban / para vernos caminar», cantan en 'Intocables') son uno de los mayores avales de la formación completada por Pablo Benegas (guitarra, compositor), Xabi San Martín (teclados, compositor), Álvaro Fuentes (bajo) y Haritz Garde (batería), todos con la cuarentena recién rebasada. A Leire aún le quedan un par de añitos largos. «Hemos madurado y nuestro público también ha crecido con nosotros. Sinceramente, no creo que estas canciones les puedan llegar a chicos y chicas de 15 años», señala Xabi San Martín. Pero si acierta, que lo dudo, será por uno o dos años no más: en sus conciertos actuales y tras cinco años sin apenas dejarse ver por nuestro país, la audiencia se ha vuelto más variada pero sigue liderada por el sector adolescente, aunque no sea menos cierto que madres y padres de buen ver se entremezclen con ellos.

Lo explica bien el compañero Óscar Cubillo, desde El Correo, a propósito del paso por Bilbao de la gira actual. «El gentío transversal no dejó de emocionarse: una dama de edad avanzada no dejó de sonreír feliz a nuestra espalda, un caballero de pelo cano grababa canciones con el móvil mientras no dejaba de entonarlas, pandillas de chicas adolescentes coreaban con voces agudas, cuadrillas mixtas no tan jóvenes se ponían en pie para sumarse al show a la mínima oportunidad cantando y señalando con la mano al escenario y fans del grupo interpelaban individualmente de modo esporádico a los cinco donostiarras, gritándoles desde 'Leire guapa' hasta 'que cante Haritz' y cosas así». Poco ha cambiado en estos veinte años. Mejor para ellos.