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David Otero: «Creo en el amor eterno»

«Creo en el amor eterno»
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  • «Me encantaría que me llamasen de un festival indie, pero nunca lo han hecho», señala el que fuera guitarrista de El Canto del loco ante el estreno en vivo de su tercer álbum

Esta noche tendrá lugar, en el Auditorio de Algezares, la segunda fecha de la nueva gira nacional de David Otero, quien fuera guitarrista de El Canto del Loco y cuyo flamante tercer álbum, de título homónimo, vio la luz a principios de este año. El artista anteriormente conocido como 'El Pescao' manda su alias al fondo del mar y entrega un disco de canciones de amor que no suenan a canciones de amor. Vamos, que en vez del pesar romántico habitual, el madrileño firma un disco de pop luminoso, feliz, buenrollista y estandarizado. Le digo a Siri que marque su número.

-Si le parece, empiezo por el final. El pasado sábado actuó como invitado del murciano Funambulista, en cuyo último álbum ha participado. ¿Buena onda?

-Sí, muy buena onda. Muy buena onda. Lo primero, decir que Diego es un tipo espectacular, para mí uno de los descubrimientos del año pasado. No nos conocíamos pero últimamente hemos coincidido bastante y nos hemos hecho buenos amigos, hasta el punto de que me llama el otro día y me dice: 'Oye, ¿te vienes de Madrid a cantar en uno de los conciertos más importantes que voy a dar?' Y nada, agarré mi coche y me bajé a Murcia. Y encantado de estar con él, disfruté mucho ese día.

-Hace no tanto que decidió aparcar el alias de 'El Pescao'. ¿Por qué?

-Tiene una explicación bastante sencilla, es como cuando ya no te encuentras cómodo con algo y decides cambiarlo. Un pantalón que te aprieta, tu casa que se te ha quedado pequeña o una guitarra que ya no te apetece tocar. Y en este caso era un nombre que yo me había puesto.

-Ahá.

-Si lo analizas desde el punto de vista del psicoanálisis, que es una terapia que me ha acompañado durante el tiempo que he estado en Argentina y que me gusta mucho, reconozco que era esconderme detrás de algo. Y decidí que no quería esconderme más, sino mostrarme como soy yo, sin más historias ni vueltas.

-De ahí que también su último álbum lleve como título su nombre, 'David Otero'.

-Efectivamente. Era un mensaje que quería dar muy directo y muy claro y me pareció que no era tanto un título lo que había que poner sino reforzar la idea.

-¿Ha cambiado mucho David Otero desde 'Nada lógico' [su primer álbum]? ¿Ha crecido como artista?

-Pues sí han cambiado ciertas cosas, sí. Lo primero es que hay una ausencia de miedos grande, miedos que sí había en ese primer disco, que estaba muy pegado a la época de El Canto del Loco. Esa fue una época muy bonita pero que, cuando termina y empiezas solo, te genera muchas inseguridades. Porque vienes de un éxito rotundo pero tú no eres más que el guitarrista de la banda y el compositor de los temas, no la cara visible.

-¿Desaparecieron los temores?

-Los miedos se han ido posando en el fondo y yo trato de no agitar mucho la arena. Ahora hago las cosas de otra forma. Una de las cosas que me apetecía hacer era entenderme y mostrarme tal cual soy. A quien le guste genial y a quien no, fenomenal. Pero no esconderme detrás de nada, esa era una de las claves de este momento. Eso y hacer las cosas desde la perspectiva de 'me lo voy a pasar bien', otro requisito básico.

-He leído que, con respecto a este disco, ha comentado: «He hecho un disco de amor sin darme cuenta». ¿Cómo es esto?

-Pues porque tampoco estaba pensando en cada canción. Durante el proceso de otros discos, sí analizaba un poco más las temáticas de las canciones en global. Y reconozco que en este disco me he puesto a escribir y cuando he parado y lo he escuchado me he dado cuenta de que todas las canciones son de amor. No lo había analizado, pero a mí me rodea el amor todo el rato: tengo una pareja estable desde hace años, tengo mis hijos, tengo mi familia... Habla de muchos tipos de amor, no solo de amor de pareja. Y es sobre lo que me mola escribir, no sé, tampoco lo pienso demasiado. Por eso digo que no me he dado cuenta.

-Es un trabajo luminoso, dinámico y feliz. Buen rollo.

-Durante el proceso de este disco estaba pasando por una época muy bonita, grabándolo, produciéndolo, y al final creo que transmites lo que sientes.

-Es algo raro en los discos de amor, de general lacrimógenos.

-Porque lo que te mueve a escribir es el desamor. Es difícil hablar del amor en plenitud y sintiéndote realizado, que no es algo fácil en nuestra sociedad. Hoy hay muchos desengaños y muchas rupturas. Yo creo en el amor para toda la vida, como forma de vivir.

-¿Es importante la micromagia [título de la primera canción]? ¿Dónde anda?

-Tanto como para dedicarle una canción. La micromagia está en las pequeñas cosas, en los pequeños detalles, en el día a día. Mucha gente vive poniéndose los objetivos en grandes logros -el coche nuevo, la casa de tus sueños, ganar la Champions- que luego además resulta que no son para tanto. Se disfrutan, pero lo que te hace realmente feliz son las relaciones que tienes en el día a día.

-No suele tocar en festivales indie y me pregunto por qué. ¿Le gustaría?

-Pues sí, me encantaría, pero todavía no me han llamado. Si me llaman me lo plantearé, pero no lo han hecho, esa es la realidad.