La Verdad

«La ópera, literalmente, ha salvado mi vida en varias ocasiones»

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Rufus Wainwright

  • Rufus Wainwright, compositor y cantante

  • Actúa esta noche en el Teatro Circo de Murcia. «Tocaré canciones de todos los álbumes. Ahora mismo estoy cantando lo que el mundo necesita escuchar»

La propuesta de Rufus Wainwright tiene la majestuosidad de la ópera, la exuberancia del musical de Broadway, el poder melódico del pop, la suavidad del folk-rock, el aroma de libertad del singer-songwritter, la revelación del soul, la lujuria del cabaret. Todo ello esgrimido con un grado de calidad, originalidad y magnetismo insólitos: Rufus no seduce, directamente enamora». Me cito a mí mismo, que siempre queda menos aparente pero también menos obvio que citar a Duchamp, para recordar lo vivido en la primera visita de Rufus Wainwright a la Región de Murcia, concretamente a Cartagena, hace ahora nueve años.

En el que fue uno de los mejores conciertos que jamás haya disfrutado en mi no corta vida musical, Rufus estuvo arropado por una lustrosa banda, mientras que este jueves, en el Teatro Circo de Murcia (TCM), se hará acompañar solo por su piano, que no estará borracho de whisky como el de Tom Waits, sino de la armonía y encanto que portan los ángeles traviesos. No hay debate, la belleza se degusta sin más. Y Rufus Wainwright, además de un compositor excelso y un cantante inmejorable, es un experto en el arte de la majestuosidad. Su última entrega discográfica es el álbum 'Take all my loves', una colección de nueve sonetos de Shakespeare oportunamente musicados. Procede llamar a Nueva York.

-No es la primera vez que trabaja sobre la obra de Shakespeare y su poesía. Es un escritor universal, desde luego, pero, ¿qué le parece especialmente fascinante de Shakespeare y sus sonetos?

-Bueno, él tiene como un significado, un mensaje... natural. Cuando estaba entrando en la pubertad, mi madre, de quien yo creía que no quería hablar de sexo, me dio un montón de sonetos de Shakespeare para que los leyese... y eso explica mucho [nota: la condición bisexual de Shakespeare es especialmente notoria en sus poemas]. En cualquier caso, esa fue mi primera toma de contacto con los sonetos. Más tarde escribí un artículo sobre uno de ellos para un trabajo académico de arte dramático, y después los volví a trabajar cuando la ópera de Robert Wilson. Y bueno, quería sacar un álbum y estaba entre óperas, pero también tenía todo este material de Shakespeare dando vueltas en mi cabeza, que nunca había sido tratado de una forma más... comercial, digamos. Y alguien me dijo que iba a ser el 400 aniversario de su nacimiento o de su muerte y todo adquirió un sentido total. No sé, digamos que no fue realmente mi decisión, me vino como traída por los ángeles.

-¿Desde cuándo sintió interés por la ópera? ¿Qué le atrajo de ella? Ya sabe, lo habitual en un adolescente es el pop o la música de baile.

-Cierto, así es. Bueno, yo me sentí especialmente atraído por la ópera cuando descubrí la de Queen con 13 años. Yo estaba en un periodo muy intenso de mi vida, porque estaba empezando a ser consciente de mi sexualidad y, además, el sida estaba matando a muchos gais; así que me sentía muy en conflicto con todo el tema de 'salir del armario'. Y digamos que la ópera de Queen me transmitía esa intensidad.

-¿Se siente entonces más cercano a la ópera, a la música de cámara, al folk americano, al vodevil, al pop de vanguardia? Todos estos géneros están presentes en su propuesta.

-Siempre me he sentido muy cercano a la ópera. Escucho casi todos los estilos de música, en realidad, pero por ejemplo ahora mismo estaba escuchando la Séptima Sinfonía de Beethoven en el coche; el otro día estaba escuchando a Amalia Rodrigues y otros fados portugueses o hace poco estuve escuchando mucho a Leonard Cohen. Pero sin duda me siento más cercano a la ópera que a ninguna otra música. Es algo así como mi religión en varios sentidos.

-¿Como artista y también como persona?

-Sí, en ambos sentidos. La ópera ha salvado mi vida literalmente en varias ocasiones. Me inspira, me da un sentido de perspectiva y me ayuda a crecer.

Amor y compromiso

El amor, poético amor, acaso inevitable amor, doliente e incondicional amor, es el eje de los sonetos de Shakespeare musicados por Rufus Wainwright. Vivo ejemplo, también de ambigüedad sexual, es el que da título al disco, 'Take all my loves' ('Toma todos mis amores'):

Luego, si por amor, tú mi amor recibiste / no he de culparte el uso, que hagas de mi cariño / repróchate, no obstante, si a ti mismo te engañas / con el vago deleite de aquello que rehúsas.

Te perdono tu robo, dulce y gentil ladrón / aunque el hurto se lleve toda mi carestía / porque el amor bien sabe que es un mayor dolor / soportar mal de amor que la injuria del odio.

Lasciva gracia en quien el mal parece el bien / Mátame con despechos, pero sin ser rivales.

-Estos días ha mostrado públicamente un decidido apoyo a Hillary Clinton. ¿Le parece crucial que ella gane las elecciones? ¿O quizá más que no las gane Donald Trump?

-[Ríe] Bueno, creo que es muy importante que Hillary gane, en muchos sentidos. El otro día estaba leyendo una revista que nunca le ha dado su apoyo literalmente a nadie y en uno de sus editoriales apostaban decididamente por ella. Pero decían que en cierto sentido estos eran como 'los mejores tiempos entre los malos tiempos', porque Trump es el candidato más peligroso de la historia americana, pero Hillary era la candidata con más trayectoria, experiencia y preparación para el cargo que jamás se hubiera presentado. Estoy de acuerdo con eso.

-Es toda una celebridad en Estados Unidos y en el mundo. ¿Le añade esto una responsabilidad de ámbito social? En España no es tan habitual que un artista tome partido políticamente, por algún motivo no acaba de estar bien visto.

-Bien, yo siempre me he mojado mucho, quizás, en parte, porque no he tenido otro remedio, ¿sabes? Cuando empecé mi carrera en los 90 yo era muy honesto acerca de mi orientación sexual y en aquellos tiempos eso era muy inusual. Bueno, estaba el ejemplo de Mercury, ya que hemos hablado antes de él, pero cuando inició su carrera lo escondía. Ese no era mi caso, yo elegí ser honesto desde el principio, lo que me obligó a tomar partido porque la homosexualidad de forma sincera sigue siendo peligrosa en muchísimos países, incluso en América y en algunas partes de Europa. Así que prácticamente me vi obligado a posicionarme políticamente desde el principio.

-Sr. Wainwright, ¿cómo es posible que en pleno 2016 siga existiendo una lacra social como la homofobia? ¿La mejor cura contra la homofobia es la educación?

-Sin duda. Pero en realidad depende mucho del país en que te encuentres, porque en África, o en ciertas partes de América y Europa, básicamente lo normal es ser homófobo. Y en algunas culturas es incluso una cuestión de vida o muerte. España siempre ha sido un ejemplo fantástico de lo contrario, de la tolerancia, lo cual es especialmente de admirar dado el poder que la Iglesia católica siempre ha tenido, y supongo que aún tiene, ahí. Pero luego miras a Francia o Polonia, especialmente en el último lustro, y... asusta.

-¿El repertorio que ofrecerá en Murcia estará basado sobre todo en 'Take all my me loves'? ¿Tocará también canciones de otros álbumes?

-Tocaré canciones de todos los álbumes. Ahora mismo, básicamente, estoy cantando lo que el mundo necesita escuchar, ya que este es un momento muy delicado en la historia del mundo entero y hay un montón de emociones que quiero transmitir para las que necesito canciones de otros discos.

-Por lo que me comenta, su participación en el espectáculo de Robert Wilson (2009) no acentuó especialmente su interés por Shakespeare, sino que era ya fan del Bardo de Avon.

-Efectivamente, siempre me he sentido muy atraído hacia la obra de Shakespeare. Pienso que si tu idioma es el inglés, no importa si has nacido en América o en Reino Unido o donde sea, debes mucho a Shakespeare porque realmente influyó y cambió la lengua. Incluso si nunca le has leído ni sabes nada sobre él, ha afectado profundamente a tu vida aunque tú no seas consciente. En términos de expresiones, en términos de forma de lectura, en términos dramáticos...

-Cuatrocientos años después, ¿puede decirse entonces que el de William Shakespeare es hoy un discurso moderno?

-Sí, sin duda. Es un espejo y una ventana. Un espejo al pasado y una ventana hacia el futuro. Y pienso que es probablemente uno de los pocos artistas de los que se puede decir eso sobre su obra. Otro quizá sería Beethoven.

-Pues muchas gracias por...

-¡Ah, y Velázquez! Quizá de Velázquez también se pudiera decir!