«Cuanto hago encierra desafíos y preguntas»

Víctor Jaenada./
Víctor Jaenada.

Víctor Jaenada presenta en T20 una exposición en la que muestra su última línea artística

PEDRO SOLER

Reconoce que «no solo para el espectador, también para el mercado, incluso para mí mismo, es difícil penetrar en mis obras. Por esto, lo primero que sucede a cualquiera que las contempla y no las entiende es que se pregunta por qué llevo muchos años haciéndolas, cuando podría hacer otras, más comprensibles y en consonancia con el mercado. Se preguntará que, al margen de que haga esto, porque esté loco, también pueden ser obras que contengan ciertos valores. Yo pienso que cuanto hago encierra desafíos y preguntas».

Seguro que cualquiera podría vivir esta experiencia y someterse a este autointerrogatorio tras contemplar la exposición 'Google, política, misticismo y familia. Cinco noches', que Víctor Jaenada (Barcelona, 1977) presenta en galería T20. De estudiante en una escuela muy clásica de artes y oficios, dio el salto a una facultad de Bellas Artes para complementar su formación. Y, después, una entrega absoluta a su trabajo, «sobre todo, pintura. Vengo de la pintura y es lo que todavía mantengo, porque siempre me queda un cuadro por pintar. Es verdad que mi trabajo se ha ido expandiendo, como creciendo; por esto pinto paredes, hago murales o instalaciones como la que presento aquí. Es la última línea en la que estoy trabajando, que consiste en coger todo el espacio como si fuese un lienzo». El lienzo en el que ha convertido el espacio de la galería contiene cuadros, columnas, plantas y hasta un colchón sobre el que reposa un busto de porcelana, aunque «mis motivaciones como artista son muy elementales, ya que no me gusta enrevesar las cosas y darle muchas vueltas. Prefiero aprovechar el tiempo».

Ante la dificultad de comprensión que pueden ofrecer no pocas de las obras expuestas, su autor acepta que se trata de un «trabajo difícil, pero también creo que todas las obras debieran explicarse por sí mismas, aunque cueste penetrar en ellas; pero ha sucedido muchas veces que cualquiera entra, y ya se queda, porque se le revela y entiende todo lo que contienen. Mis obras son de una estética complicada, pero muy directa. A veces me han dicho que estoy loco, pero también acepto que la vida del artista es así. Y me digo que, si me equivoco, siempre me equivocaré yo. Es el riesgo que corro».

En cualquiera de los temas o conceptos que utiliza, Víctor Jaenada intenta «encontrar un toque irónico, capaz de enganchar a la gente; después, mi intención es lanzarle el mensaje como por detrás, como una trampa». ¿Por qué tanto contraste en la exposición? «Todo es parte de mi trabajo y, en realidad, las obras son muy parecidas. Lo que sucede es que en un momento me sale una cosa más poética y en otro, porque estoy enfadado, es todo lo contrario. A mí me gusta trabajar de forma muy directa. Cuantas menos cosas haya entre el soporte y yo, mejor. En la exposición no veo tanto contraste entre las piezas, porque, al final, todo ha cogido el carácter de blancura, que era lo que me interesaba, además de jugar con la estética general del conjunto».

Confiesa que recurre a la espontaneidad, porque utiliza un método de trabajo «en el que suceden dos cosas: una interna y muy lenta, en la que voy como procesando la información y las experiencias vitales que se van guardando; después, lo que hago es sacarlas y realizarlas muy rápido, con la confianza en que, detrás de esto, cualquiera compruebe y vea el poso de mi obra».

El ya citado colchón «es una pieza más de documentación que de arte, sobre la que me he pasado cinco noches durmiendo, y lo he dejado como testimonio y como una broma, o como un modo de echar de menos a la familia. Lo que me interesaba, sobre todo, era mezclar muchas cosas: política, mi modo de trabajar, la familia, temas de internet, la sociedad de ahora... Me interesaba este experimento porque es algo que no había hecho nunca, y sé que tiene su componente de riesgo».

Piensa Víctor Jaenada que «estamos viviendo momentos superexcitantes, convulsos y a la vez polémicos. Yo estoy por eliminar toda la vieja política. Si el mundo fuese más normal y más tranquilo, en el taller yo haría otro tipo de trabajo, de arte, pero es que no me puedo escapar de posicionarme de alguna manera porque no puedo evitar indignarme. Por esto, me sale una línea que yo llamo el arte que me obligan a hacer». Y, a propósito de las recientes elecciones catalanas, afirma que «como catalán, lo tengo clarísimo y lo manifiesto a través de una obra, a base de columnas, sobre las que afloran estampados, rostros de políticos actuales. Está claro que tanto España como Cataluña están gobernadas por incompetentes, bajo mi pinto de vista, y lo que hacen es separar a la gente, plantear una estrategia política de enfrentamiento que no lleva a ninguna parte. Lo vivo preocupado. Yo rindo homenaje a las cosas que unen».

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