La Verdad

'Mano agarrando la muñeca', una de las obras de la exposición. :: la mano robada
'Mano agarrando la muñeca', una de las obras de la exposición. :: la mano robada

«Lo bonito en el arte es su toque misterioso»

  • Sala ES/UM Edificio Paraninfo (Campus de La Merced). Murcia. De lunes a viernes, de 11.00 a 14.00 y de 18.00 a 21.00 horas. Hasta el 30 de noviembre

Juntos estudiaron Bellas Artes y juntos han presentado la exposición 'Los indicios de la mano', en la sala del Edificio Paraninfo, en el campus de La Merced (Murcia). Adoración Martínez Lorca, Juan Ignacio Rico Sánchez, Judit Mínguez Rabadán, Marta López Marín y Laura Mayol Hortelano forman el Colectivo La Mano Robada. Su razón de ser radica en que, según confiesan, «siempre ha existido un vínculo emocional entre nosotros. Y comprobamos que trabajar juntos funciona muy bien. Hubo un momento en el que ya no concebimos hacerlo por separado. Así llevamos cuatro años. Éste es nuestro trabajo de fin de carrera. En él nos ocupamos de la mano, la parte del cuerpo, que nos da nombre». Pensaron que «la mano en el arte no era un tema que se hubiese estudiado mucho. Y, en el fondo, es algo determinante, porque, a través de la mano se pueden descubrir muchísimas sensaciones. Era como una búsqueda sobre nuestra propia identidad, pero también un viaje por el arte, que nos pareció muy atrayente».

Existe otra razón determinante sobre el nombre adoptado por el colectivo. «Fue una experiencia en la que todos estamos implicados y que no nos deja en muy buen lugar. Robamos unas manos de maniquí, pero nos descubrieron. Nos quedamos con una, que fue, por supuesto, robada. Cuando pensamos en adoptar un nombre como grupo artístico, decidimos que recordase esa mano que robamos».

Las cinco grandes fotografías que integran la exposición son «el resultado de una investigación que nos lleva a crear imágenes con diferentes connotaciones y resultados: la mano elocuente, la mano con objeto, agarrando la muñeca, escondida y cruzada sobre el pecho. También queríamos comprobar si el público ve lo que vemos nosotros. En las fotografías es relativamente evidente lo que está ocurriendo, pero buscamos que el espectador, a través de sus escritos, de tuits y mensajes, nos diga si capta o no lo que nosotros hemos investigado».

Por esto, junto a cada fotografía, una libreta y un bolígrafo aguardan las opiniones escritas. «En la libreta abierta frente a la fotografía en que un militar barbudo yace tendido, a los pies de una enfermera, alguien ha escrito: 'Fidel Castro ha muerto'. No es esto lo que recoge la fotografía, pero lo que nos interesa es que cada cual escriba lo que quiera, que participe. Normalmente, la gente llega a una exposición, la ve y se va. Le guste o no, el artista nunca tiene constancia de lo que piensa el espectador. Pero nosotros queremos que nos descubra qué ha visto». De los cinco miembros del colectivo, ¿quién decide, a la hora de hacer? «Pensamos y trabajamos juntos y, de hecho, hasta vivimos juntos. Por esto, nos reunimos, deliberamos las ideas, hacemos una lista de posibles y decidimos. En estas obras hemos partido de un punto común, que ofrece la posibilidad de presentar las imágenes de modo muy diferente».

Reconocen que «la mayor dificultad a la que tenemos que enfrentarnos es la misma que tienen casi todos los artistas en estos momentos: el bajo presupuesto para crear un obra. A veces, la mente va más deprisa que el dinero. Por esto, con poco dinero hemos de hacer algo que desarrolle una idea. Para esta exposición, la única ayuda que hemos recibido ha sido la posibilidad de disponer de un espacio y la edición del catálogo».

Los personajes de las fotografías son los propios miembros del colectivo. Ellos son autores y protagonistas. «No concebimos que quien apriete el disparador sea el autor de la fotografía. Si trabajamos la fotografía juntos, no podemos pensar así. Hay que tener presente quién la piensa, quién la hace, quién participa&hellip Por esto, todos hacemos la misma fotografía». Afirman que lo que ahora exponen es el final de una etapa, pero también el principio de otra, «en la que ya no deberemos aceptar la imposición de una asignatura. Seremos nosotros quienes nos la impondremos. Hemos manejado posibilidades para que estas obras se muevan más. Es la primera vez que se muestran, y estamos muy contentos de que se vean, porque se trata de un proceso que nos ha llevado bastante tiempo. En trabajos anteriores nos ha interesado la parte relacionada con la pintura. Hicimos una exposición en AB9 en la que queríamos ofrecer nuevas insinuaciones sobre cuadros barrocos. Era un trabajo más evidente, más fácil de reconocer que este de 'Los indicios de la mano'. Ahora buscamos esa parte más misteriosa de arte, y que la obra sea la premisa, para que el espectador se lleve lo que quiera o que pueda participar. Nos gusta el misterio, porque lo bonito en la obra de arte es eso: su toque misterioso».