Piden 16 años al acusado de pegarle cuatro tiros a un vecino de La Ribera

El fiscal reclama además una pena de diez años de alejamiento de la víctima, que sufrió lesiones muy graves, que tardaron en curar 248 días

LA VERDADMURCIA

No hay muchas personas que puedan alardear de haber sobrevivido al impacto de cuatro balas, y menos todavía cuando tres de ellas se han abierto paso a través del rostro y del cuello. Pero tal es el caso de un vecino de Santiago de la Ribera, que el miércoles día 13 deberá comparecer ante el tribunal de la Sección Quinta de la Audiencia Provincial, con sede en Cartagena, para testificar contra el hombre que supuestamente estuvo muy cerca de acabar con su vida.

Los hechos se produjeron hace ya casi diez años, el 25 de marzo de 2008, en el domicilio de la víctima. Hasta ese lugar acudió esa noche un grupo de personas a bordo de dos vehículos, un Renault Laguna y un Volkswagen Golf, quienes se dirigieron hacia la vivienda.

Fue Antonio S.H. quien llamó a la puerta y, cuando el propietario abrió, el primero le habría empujado violentamente hacia el interior de la casa y habría comenzado a dispararle con una pistola con la aparente intención de causarle la muerte. Según las conclusiones provisionales del Ministerio Fiscal, fueron cuatro balas las que impactaron en el cuerpo de la víctima, que quedó tendida en el suelo con gravísimas lesiones mientras el autor del tiroteo escapaba.

Los impactos se abrieron paso a través del labio superior, arrancándole al hombre varias piezas dentales, y a través de la mandíbula inferior, mientras otra bala le entró por el cuello. El último proyectil se alojó en el muslo derecho, destrozándole el fémur. Tardó en restablecerse 248 días, de los que 17 permaneció hospitalizado. Como consecuencia de esas lesiones le han quedado diversas secuelas físicas y estéticas.

El sospechoso, que carece de licencia de armas, ha sido acusado por el fiscal de los presuntos delitos de asesinato en grado de tentativa y tenencia ilícita de armas, por los que reclama que le sea impuesta una condena global de 16 años de prisión. Igualmente solicita que el acusado no pueda acercarse a menos de 500 metros del afectado, como tampoco comunicarse con él por ningún medio, durante un periodo de diez años.

Por último, reclama que lo indemnice con algo más de 32.000 euros por las lesiones ocasionadas.

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