La Verdad Digital
Lunes, 17 de julio de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares   Página de inicio
PORTADA EL PERIÓDICO ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
LO + BUSCADO

-Deportes de aventura
-Turismo Rural
-Aprender inglés
-Dejar de fumar
-Mundial de Alemania
-Conciertos
-Clases particulares
-Gimnasios
-Campamentos
-Cruceros
-Moda primavera
-Campings
-Vuelos baratos
-Alquiler de vehículos
-SPA
-Depilación
-Motos
-Apartamentos
Haz clic en la categoría escogida...
EDICIÓN IMPRESA
FESTIVAL DE JAZZ DE SAN JAVIER
Jazz entre las cuerdas
El violín moderado de Regina Carter y el virtuosismo de Larry Coryell llenaron la noche del sábado en San Javier
Jazz entre las cuerdas
'FEELING'. Larry Coryell, durante su actuación en San Javier. / JUANCHI LÓPEZ (AGM)
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Entre las cuerdas saltó el jazz al auditorio Parque Almansa la noche del sábado. Con un maestro de la guitarra como Larry Coryell y el genio de la violinista Regina Carter, el cartel apostaba sobre seguro. En la primera parte del concierto, el virtuosismo del tejano se hizo más que predecible. Un trío que gravitaba sobre el bajista Víctor Bailey, que dio más sorpresas que el afamado guitarrista, y un batería que cayó demasiados minutos en la trampa de la monotonía y un ritmo excesivamente plano. No sorprendió Coryell con respecto a sus conciertos habituales: dominio de la eléctrica, para mayor placer de los roqueros y los buscadores de potencia, aunque el resultado fuese esa fusión personal de Coryell, entre destellos brillantes y fraseos algo machacones.

Una especie de demostración constante de su técnica, para lo que se llegó a deslizar incluso por los sagrados territorios de Led Zeppelín, de incalculables influjos hasta el día de hoy. Su sonoridad jazz rock dio paso después, afortunadamente, a la mejor versión del tejano, el Coryell abrazado a la acústica, más desnudo frente al público, musicalmente hablando por supuesto. Transformó el corazón de su concierto en un pálpito más directo, emocionante y sincero, para después regresar a su naturaleza eléctrica, embebido en las pautas del jazz rock y el gorjeo continuo de cuerdas, con sus habituales escalas rápidas.

Pasada la medianoche, San Javier recibió a una Regina Carter diferente a la que había aplaudido a rabiar hace cuatro años. Genial como siempre, pero una violinista más moderada y predecible, sin los sorprendentes arranques de visceral originalidad que perforaban el alma cuatro años atrás a los pocos minutos de arrastrar el arco por su violín. Mezcló a Vivaldi con la música popular norteamericana, pinceladas country y querencias jazzeras. Partió de standards inmortales, a lo Porter y Gershwin, para pespuntear sus improvisaciones, a base de la verborrea vertiginosa de sus dedos, que producían el efecto óptico de multiplicarse ante los ojos.

Un batería de impresión, Alvester Garnett, tuvo mucha culpa de que la amalgama de músicos funcionara, incluido un clarinetista del que se esperaba hasta el final algún arranque más brioso, aunque no llegó a levantar la nariz de las partituras para alzar el vuelo. Con las baquetas, Garnett creó momentos especiales tanto en solitario como dando colchón rítmico a sus compañeros de manera impagable. La Carter lo aprovechó a su nuevo estilo sin riesgos ni abismos, sin despegar los pies del suelo, con un hermoso lirismo, eso sí, llevado hasta el final, pero que hizo añorar su fogosidad de otros tiempos. Siempre hay un París al que agarrarse.



Vocento
LA VERDAD DIGITAL, S.L. (SOCIEDAD UNIPERSONAL). Camino Viejo de Monteagudo s/n. 30160. Murcia. CIF: B73096802.
Inscrita en el Registro Mercantil de Murcia al Tomo 1.709, Libro 0, Folio 41, Sección 8, Hoja nº MU34509, Inscripción primera.

[an error occurred while processing this directive]