Los cohetes de Hezbolá volvieron a alcanzar ayer la ciudad israelí de Haifa, causando la muerte a ocho empleados de los talleres de la compañía ferroviaria que trabajaban en un hangar cerca de una planta petroquímica y el puerto. El ataque fue una de las «sorpresas» que el día anterior había anunciado el líder de la guerrilla libanesa, Hasan Nasrallah, quien ayer por la tarde, en un mensaje televisivo de media hora de duración, anunció «nuevas sorpresas» y ataques «más allá de Haifa». «Es sólo el principio», dijo antes de amenazar con una «guerra directa» si los judíos invadían su país.